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viernes, 23 de diciembre de 2022

Lectura numerológica de la final del mundial de fútbol Qatar 2022






El objetivo de este artículo es jugar con las ideas que nos inspiran los números involucrados en el evento de la final del mundial de fútbol. Pueden coincidir o no, pero me surge compartirles algunas lecturas que hice desde la numerología. Les agradecería mucho que lo lean hasta el final (incluyendo el Anexo). 


Hace tiempo, le había hecho la numerología a Argentina (para el que no se haya enterado, es quien gana la final por penales) y descubría su personalidad 44 maestra (ya incorporada) que se había propuesto un sendero 5, de libertad, liberación y tantas otras cosas más. Es curioso y resuena mucho encontrar frases en su himno nacional tales como: "Y los libres del mundo responden al gran pueblo Argentino: ¡Salud!" o como se repite la palabra "libertad" y hasta su prócer apodado como "padre de la patria", el General San Martín, se lo recuerda como "el libertador" (y si no me equivoco también tenía sendero 5, potenciado por venir desde un 50). Argentina llevaba 36 años desde su última copa mundial ganada con selecciones mayores en 1986 (un año que también vibró 6 como el 2022). Este número, de la cantidad de años de espera, vibra 9 (3+6) e implica el final de un ciclo cumplido. Ya este dato parece interesante, pero hay muchos más. 


La fecha en la que se juega la final es el día 18/12/2022. Desde la numerología, la tomamos como 9/3/6 y al sumarlos descubrimos que es un día que vibra 9 (9+3+6=18=1+8=9). No solo vuelve a aparecer este número 9 de cierre de ciclo, sino que lo hace acompañado de una serie numérica tan interesante, que hasta el mismo Tesla (según se cuenta) dijo: si comprendiéramos lo que estos tres números (3, 6 y 9) encierran, accederíamos a la "llave del Universo". Así que vamos a ver, al menos desde lo numerológico, que podemos entender de ellos. 


Comencemos por el 3. Muchos sabrán que este número no es casual que aparezca en escritos sagrados, cuestiones religiosas o teológicas. El 3 es el primero de los números que incluye la parte espiritual, la tridimencionalidad, lo sutil, la creación, etc. Viene de la unión de un 1 y un 2 (o 1+1+1) que como el ejemplo de "la santísima trinidad", o hasta "la sagrada familia", nos habla de lo que crean dos individualidades al unificarse. Se lo puede seguir analizando de muchas más formas, pero vamos a concentrarnos en las principales características de este 3 y su relación con esa serie tan curiosa del 3-6- 9



En la serie encontramos que de base siempre está el 3: el 6 se forma de un 3+3 y el 9 de un 3+3+3 o 6+3. O sea, que esta serie concentra de base un 3 que se va potenciando desde sí, de a 3, y hasta 3 veces (3+3+3=9). Algunas de las cualidades que podemos destacar brevemente del 3, a modo arquetípico, son: la creación, espiritualidad, unidad mente-cuerpo-alma, creatividad, juego, diversión, el niño, la energía creadora y creativa por excelencia de lo que sea (ideas, proyectos, inventos, etc.), dinamismo, etc. Cuando un 3 vibra en sus frecuencias más densas (en sombra) tanta energía de nuevas ideas puede dispersarse, surgir distracciones y le cuesta el enfoque o la constancia. Puede hasta llegar a vivirse desde una constante insatisfacción de estar imaginando grandes proyectos, pero no lograr concretarlos ni llevarlos a cabo (como la siguiente energía del 4 sí nos propone). Un ejemplo de esto podría llegar a ser: 3 distracciones de un equipo que parecía ganar con tranquilidad a otro (como por 75 minutos de los 90 de tiempo regular) y el resultado es un empate 3 a 3. Otra forma de leer lo mismo, que vuelve a mostrarnos esta dispersión del 3 (triplemente potenciado en un día 9), es otro equipo, que a pesar de ser el último campeón y llegar a la final con varios partidos jugados con mucha categoría; pareciera haber estado desconcentrado durante el primer tiempo (y más también); o por momentos, luego de los empates, no lograr la constancia de seguir intentando hasta dar vuelta un resultado. Ambas selecciones tenían mucha habilidad y grandes jugadores, hasta había un jugador estrella por cada lado del campo; pero ninguno terminaba de concretar con firmeza lo que iban logrando al transcurrir el partido. Es ese dinamismo del 3 (triplicado en un día 9) dejando el primer resultado en un empate 3 a 3 y hasta 6 (4+2) penales más, que lo terminan definiendo. Sumemos que la estrella francesa hizo un hat-trick (3 goles en un mismo partido), aunque eso no le alcanzó para concretar la victoria. 


Sigamos con algunas cualidades del 6, que ya vimos aparecer en el partido (en el 4+2 de los penales y en el 3+3 del resultado). Volveremos a nombrar el 3 más adelante, ya que como comencé diciendo, es la base de esta serie numérica. El 6 es un número que nos propone armonizar, nos habla de los vínculos para con nuestros entornos (la forma de jugar en equipo, haciendo brillar las individualidades de los nombres que vayan cambiando, es un gran ejemplo futbolístico de esta cualidad), el equilibrio entre lo individual y lo colectivo, el arte, lo estético o bello, la relación con los entornos naturales o la naturaleza misma y su constante equilibrio, etc. En sus frecuencias de vibraciones más densas, podemos ver casos de personas, que por no saber qué quieren a nivel personal (o por no plantarse en comunicarlo) y sentir una responsabilidad hacia un grupo; terminan diciendo que sí a algo que otros proponen sin estar convencidas, con falsedad, compromiso, por complacer, o por no ser los que opinen diferente rompiendo el equilibrio. Otro ejemplo de ello que podemos relacionar al fútbol, sería cuando algún jugador no está cubriendo su posición, por contribuir con una jugada de otros roles, dejando ese espacio libre a sus contrincantes. O también, cuando un jugador se "pierde" en un partido y parece estar quieto. Visto que el 6 es un doble 3, las distracciones o dispersiones de tanta energía con mucho dinamismo pueden aparecer potenciadas, quizás generando situaciones de "errores defensivos" que delanteros contrarios pueden llegar a aprovechar. No es mi intención enfocar la lectura numerológica al desarrollo del partido, sino a su implicancia más trascendente para todos, pero me parece curioso como estas cualidades de los números disponibles ese día, iban apareciendo reflejadas también en esos aspectos. 


El 9 es el último de los números de un ciclo, por eso se lo asocia a los finales. Pero también a las preparaciones de nuevos comienzos, ya que tiene ese 3 creador de lo nuevo, de base triplicado. Además sabemos que cuando algo termina, siempre da paso a lo nuevo que comienza. En un cierre, y su forma de atravesarlo, ya podemos ver las bases desde dónde comenzará el próximo ciclo. Siendo personalidad 9, puedo comentar desde mi experiencia, que hice muchos cierres y de formas muy distintas. Teniendo en cuenta que en esta vida todo evoluciona, pude experimentar cerrar etapas de maneras muy amorosas y desde la gratitud; mientras que en el pasado, recuerdo otros cierres con demasiada resistencia, melancolía y apego a lo que se había terminado que me costó dejar ir. Lo comparto, porque la frecuencia más densa de esta energía es: la resistencia, el apego, la nostalgia, el vivirlo desde "una pérdida", o el quedarse insistiendo en lugares (o vínculos) que nos impiden brillar, por no animarse a salir de lo conocido. El 9 es el más sensible de los números y en esos cierres se pone en juego su resiliencia e inteligencia emocional. Un día 9 implica un cierre, el cómo lo atravesemos, ya depende de nuestras herramientas emocionales, sabiduría, autoconocimiento, decisiones personales y hasta experiencia previa. Es curioso notar como esos 36 años, sin volver a ganar la copa, vibraban 9 para Argentina, en ese día 9. Parecía un cierre cantado, aunque desconozco la numerología desde la óptica francesa y sus datos estadísticos como equipo para precisarlo. 


Habíamos dicho que el 3 de base aparecía constantemente en cada uno de los tres números de esta misteriosa serie 3-6-9. En el 9, se puede ver en la creatividad con la cual podemos hacer esos cierres de formas resilientes, también en esas distracciones que suman a la negación de reconocer que es necesario hacer un cierre, la falta de constancia para concretar los pasos decisivos, o hasta en la capacidad de crearnos lo nuevo para avanzar. 


Les comparto esta imagen en la que se captura una foto de un momento en el partido, que podría haber cambiado el resultado y hasta el ganador.






Más allá del círculo que alguien le dibujó a la foto (para indicar que hasta estaban pasados del tiempo agregado por el árbitro en el segundo tiempo suplementario ya cumplido), podemos ver una predominancia casi total del número 3. Dicha jugada podría haberlo cambiado todo, de ahí la importancia que cobra la excelente atajada del arquero argentino. Para los que no conozcan tanto este deporte: les contamos que al darse el empate 2 a 2, al cumplirse los 90 minutos reglamentarios, se pasan a dos tiempos suplementarios, en los cuales siguen las mismas chances de ganar el partido el equipo que más goles logre convertir. Ya habían pasado esos dos tiempos suplementarios (y seguía el empate, pero 3 a 3) haciendo el total del reloj de 120 minutos, que vemos en la parte superior izquierda de la foto. Luego, el árbitro puede adicionar unos minutos más, por cuestiones que hayan retrasado el juego o por decisiones según su criterio. En este caso, el árbitro había adicionado 3 minutos más y es el número que figura como +3 en rojo. Como el contador de arriba se para en 120, el tiempo adicionado se agrega debajo y contabiliza los minutos y segundos en tiempo real. En la foto podemos ver que la atajada del arquero, a lo que parecía un gol seguro del jugador francés, transcurre en el minuto 3 y 13 segundos del tiempo adicionado. Si el arquero hubiese fallado en su objetivo de atajar esa pelota, aquel gol convertía el marcador en 4 a 3 para que ganara Francia dejando solo segundos de chance a que Argentina volviera a poder empatar, para que no termine en ese resultado y lograr los penales. O sea, una tarea muy difícil casi "imposible". Por lo tanto, esa atajada evita de que haya un ganador, manteniendo el empate y forzando a que la copa se defina por penales. Antes de seguir con la lectura numerológica que veníamos haciendo, recordemos que la última final que había jugado Argentina, fue contra Alemania en el mundial de Brasil 2014. En ese partido que empataba 0 a 0, aunque Argentina era superior en el juego a su rival, a poco de terminar el segundo tiempo suplementario, Alemania logró meter un gol y se coronó campeón del mundo. Este dato lo aporto ya que parece una instancia similar a la de la foto, faltando muy poco de llegar a penales por empate; pero en ése caso sí fue gol y Argentina perdió, quedando en segundo lugar. Esta copa arroja un resultado distinto, porque ante una situación similar, el arquero evita que se le repita la historia a Argentina. 

Volviendo a la foto, es notorio que todos los números que aparecen tengan un 3. Hasta el único, que desde la numerología contaríamos como 4 (que es el 13 de los segundos y nos da 1+3=4), también incluye un 3. El 120 de los minutos del tiempo reglamentario se suma 1+2+0=3. Pareciera haber un guiño hacia prestarle atención a tanta presencia de ese número 3, en el mes de Diciembre (12=1+2=3) del año 6 (2022=2+2+2=6), en ese día 18 (1+8=9) que vibraba en 9 (18=9+12=3+2022=6 y 9+3+6=18=1+8=9). No quiero ser reiterativa, pero habíamos dicho que el 3 es la base de la serie tan especial que hacen el 3-6-9. 

Algo importante se cerraba y nos hablaba de la creación o creatividad con la que aparecían las bases de lo nuevo. 

Desde los números "personales" de Argentina, ese 6 del año 2022, le significaba un año 4 de concreción, que tendía hacia un 1 de nuevos comienzos. Esta cuenta llevaría mayor conocimiento numerológico y aportar muchos más datos para explicarla; así que espero sepan entender que no la voy a detallar en esta ocasión. Solo aporto esta información, ya que contribuye a la materialización y enfoque hacia lo nuevo; en un año Universal 6 armonizador de esos 36 años (3+6=9) que llevaba sin volver a ser campeona en ese torneo. Esto, y el 9 de la fecha, le aportaban la energía de cierre ideal. 

En lo individual, o a nivel país, Argentina vibra en un 44 maestro de personalidad. Esta es una energía muy potente, que podríamos detallar más extensamente en otra ocasión, pero para resumirlo: se trata de una vibración poco común y demasiado especial. El 44 es el sistema maestro, cuya base de amor universal, lo vuelve pionero y faro de inspiración hacia el resto. Esta energía nos inspira a adoptar sistemas evolucionados que ya incluyen los valores de ecuanimidad (que a nadie le falte todo lo necesario para estar lo mejor posible), respeto a lo diferente y libertad, de que al expresarse como tales, cooperen en confluir sus fuerzas en pos de una totalidad, en la que todos se beneficien. Del mismo modo, el país se fue conformando desde muy diversas confluencias por tanta inmigración hasta generar su estilo propio, mostrando que de la suma de las diversidades, se puede construir algo nuevo que las trascienda. Hay varios ejemplos históricos que podríamos dar en los cuales se aprecia esa maestría 44, pero para seguir con el lenguaje futbolístico o deportivo, podemos verlo también en múltiples hitos que ha conseguido como país. Quizás uno de ellos, que muchos recuerden, es el caso de la generación dorada en básquet. También eran un grupo que en su sistema de juego (más allá de algunas variaciones de nombres en el tiempo y de la presencia destacada de alguno de ellos) marcó un hecho deportivo, para muchos hasta ese entonces, "imposible" o "improbable" de lograr. Volviendo al fútbol, "la Scaloneta" se convirtió en tricampeona, al darle su 3ra copa mundial al país (si, otra vez el 3: Ganó copa américa, la Finalissima y el mundial) mostrando también ese sistema, que a pesar de los cambios de tácticas y hasta de jugadores, parecía emanar un espíritu de equipo/grupo diferente. Al menos para lo que venía pasando en otros mundiales, esa diferencia se notaba. Había un sistema, o idea superior aceitada, que parecía traer el plus de ver resultados exitosos. Sin entrar en interpretaciones discutibles, planteo la duda de si anteriormente: ¿se había logrado jugar como equipo o grupo, más que como suma de individualidades? Quizás a algunos técnicos les faltó tiempo o continuidad, ya que recuerdo a Pekerman que ya venía trabajando con esas ideas y el mismo grupo desde juveniles en el mundial 2006. ¿Cuál fue la diferencia? No se consiguió ese resultado (al menos con la selección mayor)... Cada uno podrá hacer sus propias interpretaciones históricas. 

La energía 44 maestra es mucho más profunda y trascendente que un equipo de un deporte en particular. Tiene cierta energía que algunos dicen llamar "magia", o ese "algo" que enseguida se empieza a contagiar, sin tener la intención de hacerlo. En la forma de festejar se puede ver que muchos hinchas generaban eso misterioso, por lo cual se expandía la celebración mucho más allá de un determinado país, deporte o jugador. Lo vimos reflejado con esa energía que inspiraba a multitudes, que generaban tanto Maradona, como Messi. Si bien ahí entran a jugar las compatibilidades con los números personales, también podemos citar otros muchos ejemplos de artistas, otros deportes (Fangio en F1, o el boxeo), inventos, hitos, escritores, músicos, bandas, etc. Se ve en los públicos de los conciertos, los cuales a veces parecen caóticos, pero sin embargo hay códigos para que nadie quede afuera, cierto orden y coordinación en cánticos y hasta en pogos (mosh pit). Muchos artistas destacan que se respira una energía distinta en esas multitudes. Parecen estar en una vibración en la cual el artista (o banda) y el público se retroalimentan y entienden, incluso más allá de los diferentes idiomas. No quiero que se interprete que estas vibraciones maestras son especiales por sobre otras. Lo diferente de las maestrías es que se aplican ciertos recursos disponibles (que salen espontáneamente) convirtiéndose en motor o inspiración, para potenciar a otros en sumarse a seguirlos, y así todos juntos, vibrar en una sintonía más evolucionada. Pero no olvidemos que estos sistemas respetan la presencia e importancia de todos, para que funcionen en esas maestrías con sus mayores frecuencias disponibles. También pueden vibrar en su mayor densidad (o sombra), que en este caso, sería una energía 8 (44=4+4=8). El 8 es la energía más agresiva, violenta y controladora en sus frecuencias más densas. Es la fuerza, la economía, la autoridad, la administración de recursos disponibles, las empresas, etc. No es raro tampoco, encontrar miles de ejemplos de ese 8 vibrando en su mayor densidad. Pero hay mucho más, porque Argentina de sendero tiene un 5, que le pide la liberación de esa sombra del 8, para hacerlo brillar en ese 44 maestro que aporte nuevas energías potentes e iluminar como faros el camino a los demás. El sendero es un número que no siempre se expresa y si no lo hace en sus frecuencias de mayor esplendor, se pueden ver esas densidades aflorando desde lo inconsciente. En su sombra al 5 se lo conoce como "el dictador", o el que en pos de conseguir sus libertades tan anheladas, pisotea las de los demás sin ningún reparo. Está claro que ese 44 en sombra que da 8, al combinarse con la sombra del 5, no es raro de encontrar en datos históricos que muestren el exceso, hasta de la dictadura más violenta, o crisis económicas como las del 2001. Ese 8 todo lo potencia. La fuerza de ambas sombras juntas, son hasta coherentes, con la potencia opuesta que plantea la maestría del 44. ¿De qué dependerá entonces? Como todo en la vida: de la responsabilidad que tomemos de hacernos conscientes y cargo de ello, desde lo individual, para aportar las mayores vibraciones a lo colectivo de turno. Vivir de crisis en crisis trae mucha adaptabilidad, una creatividad estimulada, desarrollar grandes recursos resolutivos de situaciones complejas y riqueza en aprendizajes para evolucionar; algo muy típico de las vibraciones maestras. Es por ello, que muchos dicen que las crisis encierran grandes oportunidades. 

Otra sincronicidad, en la cual podemos ver reflejado mucho más, la encontramos en la fecha del festejo de los jugadores campeones al volver a su país. Muchos se dieron cuenta y otros se concentraron, en el aspecto que destacaban los medios, de que se volvió la "convocatoria históricamente más masiva". Se habló de cerca de 5 millones de personas que salieron a las calles a festejar con la ilusión de ver pasar el micro con los jugadores, o simplemente celebrar. En un determinado momento, tras varios cambios en el recorrido, los jugadores tuvieron que dejar la caravana y seguir a través de viajes en helicópteros para evitar incidentes. Todo eso sucedía un día 20/12/2022 (2+3+6=11) que vibraba otra maestría, en este caso la del 11. El 11 es el maestro por excelencia, ya que es la primera de las maestrías y habla de grandes transformaciones en planos sutiles, trascendencias de paradigmas limitantes, evolución constante, mucha intuición, docencia, etc., etc. Hacía 21 años (21=2+1=¡3!) en el año 2001 (2+1=¡3!) un mismo 20/12, se vivía una historia muy diferente, pero con el mismo patrón: una manifestación grande salió a las calles de manera espontánea y el resultado fue mucha violencia, muertos y hasta un presidente renunciando, huyendo de la casa de gobierno en helicóptero. Ni hablemos de que le siguieron una sucesión récord de 5 presidentes, en tan solo 12 (3) días. Ese día vibraba 8 (20/12/2001=2+3+3=8). La potencia de esa sombra del 44 se expresó con toda su fuerza hace 21 años, el mismo día que el 11 maestro de este último 20/12 transmutó esa fecha, de "tragedia" a "celebración récord". Algunos compartieron estos datos como casualidades, otros como ejemplo de sanación, cada uno le dará su propia interpretación. Yo como sendero 11, tuve mi propia resignificación de mi fecha personal más trágica, en la más feliz, el pasado 1/10/2021 y experimenté algo muy similar en emociones a las que las que doy en este ejemplo de la fecha del país en el que estoy viviendo. No es mi intención compartirlo en este artículo, pero les aporto el dato, para ejemplificarles como la información resuena y se refleja (cual fractales) tanto en lo individual, como en lo colectivo constantemente. Es que solemos pensarlos separados, cuando somos todos parte, tal cual nos recuerda ese 44 maestro. 

Habíamos dicho que el 44 se volvía faro para iluminar un camino a otros. Más allá del país, todos somos la misma humanidad. Creamos nuestras historias y experiencias, a través de esos contextos externos con propósitos evolutivos. No siempre somos conscientes de cuáles son, o cómo se están expresando en el presente, pero ello no implica que por eso dejen de desarrollarse en todo su esplendor. Son superiores a la capacidad racional de una mente individual, por más inteligente y culta que sea. No olvidemos que el Universo es infinito, por lo que la gran parte de él, es imposible de conocer y racionalizar. Siempre podremos hacer aproximaciones, teorías, filosofar, pensar, jugar... pero es sano recordar, que nada de ello podrá tener valor de "verdad absoluta e irrefutable". Todo termina siendo una cuestión de perspectiva, relativo y hasta subjetivo. Hasta la misma Ciencia se ha contradicho múltiples veces a lo largo de la historia... 

Hace un tiempo, había hecho un video de YouTube en el que decía que nuestro camino no era lineal, sino lo más parecido a un espiral ascendente (clickeá si te interesa verlo y dejanos tu comentario allá también). Nuestra mente tiende a pensarlo lineal, de la misma forma que piensa el concepto del tiempo. En aquella ocasión, les contaba que yo lo sentía como: una evolución constante que se movía en espiral hacia nuevos niveles y que al pasar por los mismos puntos, que los del nivel de abajo, se resignificaban situaciones "aparentemente similares"; pero desde nuevos niveles de percepción y consciencia cada vez. Otras veces ese 9 que cierra ciclos, me hace sentir que el principio y el final o no existen, o que se terminan fundiendo en un mismo punto (Hay una canción de la banda La Renga que tiene en su título la mejor frase que lo ejemplificaría: "El final es en donde partí"). No es mi intención plantear una verdad, ya que como ya he dicho, todo es cuestión de perspectivas y si vamos cambiando, también lo hacen con nosotros, las diferentes capacidades de apreciar nuevos puntos de vista (quizás sobre el mismo suceso). Pero si pensáramos que nuestra evolución se da en espiral ascendente, Argentina como país con ese 3 creador, el 6 armonizando y el 9 cerrando ciclos, logró pasar (con maestría 11) en este nuevo nivel del espiral por un 20/12 felíz; mientras que desde otros niveles inferiores ese mismo punto lo había experimentado trágicamente. Casi como del mismo modo terminó ganandole a Croacia y Francia, siendo los mismos países, con los que en el mundial anterior, había perdido. Lo mismo le sucedió en la copa américa del 2021 (año que vibró 5, proporcionandole energía de liberación y cambio constante) cuando le gana a Brasil en la final, el mismo equipo con el que había perdido en semifinales en el 2019 (3). No solo Argentina celebró su triunfo, en todo el mundo se vieron celebraciones de miles de personas que se contagiaron de esa felicidad, algunos por Messi, otros por ideologías geo-políticas y simpatías; y seguramente otros por antipatías hacia su rival. El 44 maestro nos invita a hermanarnos para compartir la felicidad, recordando que no son divisiones reales, aquellas que sistemas políticos o ubicaciones geográficas parecen imponernos. Nos invita a celebrar la vida, a vivirla con pasión y a no temerle a la intensidad. También nos recuerda que cuando se tiene voluntad, se pone el corazón y unimos nuestras fuerzas, se puede lograr todo lo soñado. Encima a través de figuras públicas como Messi, al que muchos niños del mundo admiran, este mensaje de inspiración es mucho más profundo de lo que solemos darnos cuenta (algo muy típico de la maestría del 44).



Simbólicamente, el espiral ascendente nos recuerda que la involución o retroceso no existe, en resonancia con esa idea lineal de tiempo, en la cual la vida siempre avanza. La expansión es constante, más allá de cómo la estemos expresando a nivel individual y colectivo; y de si lo comprendemos racionalmente. Sin embargo, como dije anteriormente, todo termina siendo subjetivo. En mi experiencia, la gran diferencia la hacemos, al tomar consciencia y responsabilidad sobre la forma en la cual decidimos avanzar (la actitud desde la cual nos movemos). Probablemente eso nos muestre qué tipo de persona nos vamos convirtiendo en el camino, qué es lo que vibramos que se va dispersando a cada paso, si podemos tratarnos más amorosamente para con lo que vamos sintiendo, o lo hacemos resistiendo... Tal como ese globo que para elevarse suelta el peso, o las cargas innecesarias, vamos soltando todo lo que nos sobra (que ya no somos) para fluir en ese constante avance. Nos hacemos más livianos y esas resignificaciones de viejos patrones son nuestras oportunidades de sentir hasta su descarga completa, viejas emociones que llevamos años cargando como mochilas. Si nos apegamos a ellas, solo resistiremos peleándonos con nosotros mismos, por forzar a "ciertas maneras" nuestro caminar. Aceptar fluyendo con lo que va siendo, nos libera y aliviana. 


Al menos a mí, la numerología de éste evento me pareció demasiado curiosa, resonante e interesante. Será también por la resonancia con algunos de mis números personales. Cada uno podrá hacer sus propias reflexiones... 






ANEXO 



Al ver la repetición del partido, seguí encontrando más sincronicidades numéricas. Se las comparto: 


Hace 6 años, en un año 9 (2016), un 27 (9) de junio (6), Messi renunció a la selección. ¡El día vibraba 6! (27/6/2016= 9+6+9= 24=6) y lo potenciaba un 33 maestro (ya que 27+6=33 y 33+9=42 o sea 6). 


El día 22/11/22 (33+6= 39=12=3) Argentina perdió 2 a 1 (3) con Arabia y le anularon 3 goles (el 2do al minuto 27=9, hecho por el jugador número 22 y que luego, se corrobora que estuvo mal anulado). El arquero llevaba 12 (3) partidos sin recibir goles, antes de esta derrota. Los 2 goles de Arabia se hicieron en 6 minutos. El jugador de Arabia que marca el primer gol tiene en su camiseta un número 11 y 29 (11) años de edad. En este primer partido del mundial para Argentina, no solo vemos la presencia del 3, 6 y 9; sino que también esta fecha está cargada de mucha energía maestra por haber varios 22, 11 y 33. Una curiosidad, aún más peculiar, es que el jugador número 10 de Arabia, que marca un golazo para darle la victoria a su país, jugó toda su carrera en el equipo árabe Al-Hilal; salvo por una extraña excepción de haber jugado tan solo 33 minutos en la liga española con el Villarreal.





En la final: 


El primer gol de penal de Messi es a los 23 min (si bien dá 5, aparece más indirectamente otro 3, además que el 5 es el número de sendero de Argentina) y es un penal por una jugada que se dió en el minuto 21 (3). 

El segundo gol se hace con 6 pases/toques a los 36 min y es el 3er gol consecutivo de Di María (11) en una final. El 4to (aunque no consecutivo) si contamos los juegos olímpicos de Pekin 2008 (en el cual lograron un invicto de 12 partidos, o sea otro 3). 

En 2 de los 3 goles de Mbappé el dibu la toca acertando el lugar, pero no llega a sacarlos. El 3ero es en la tanda de penales y el arquero argentino se tira al lado contrario, de donde terminó pateando el jugador. Si bien no es un dato muy relevante, es curioso que solo no le acertó el lugar al 3er gol. 

Uno de los goles de Mbappé (el 2do) lo hace a los 81 (9) minutos. 

A los 6 minutos del alargue del 2do tiempo, el arquero francés le atajó un tiro al arco a Messi, para evitar que gane Argentina por 4 a 3. La atajada tiene la misma importancia que la de Dibu, pero al revés. 

Los minutos adicionados en el primer tiempo son 7 y en el 2do son 8 (7+8=15= 6). Entre los adicionados por los 2 tiempos suplementarios hacen 4 (1+3). 

El 3er gol que hace Messi, lo anotó en el min 108 (9) pero se lo dieron como 109 por el chequeo del VAR. 

A los 112 (3) minutos a Francia en los cambios le sacan al jugador 24 (6). Argentina cuando sale Julián Álvarez se queda sin el jugador 9, pero igual el 19 de Otamendi hace que siga habiendo en cancha la serie 3-6-9, aunque menos potente. Al minuto 115 (7) entra un 6 más con Pezzela y en ese minuto le dan el penal a Francia para empatar 3 a 3 (6), cuando faltaban 3 minutos para que terminara el 2do suplementario. A Francia por momentos, en los números de las camisetas, le faltaron el 3, el 6 y el 9. En el minuto 120 (3), adicionan 3 min y Francia en el cambio mete al jugador número 3 (Disasi), estos 3 juntos dan un 9 (¿como cerrando el partido?). En ese minuto también entró por Argentina, Dybala jugador 21 (3) y es el que toca la última pelota que se la saca a Mbappé para ir a penales. 

Francia nunca se puso en ventaja por sobre Argentina, siempre la alcanzaba por empates (o sea que, por 3 momentos, Argentina logró la ventaja. A pesar de los penales, siempre Francia iba por detrás). 

En los penales de Francia solo anotan el jugador número 10 (1) y el 12 (3) (1+3=4) y el jugador argentino que convierte el 4to penal, para ganar el partido, es el número 4 Montiel (y hasta tiene 3 estrellas tatuadas en el cuello, que se le ven cuando le enfocan la cara antes de patear). El mismo 4 de concreción que tenía de año personal Argentina. 

Paulo Dybala jugador de Argentina con el número 21 (3) tan solo pudo jugar 18 (9) minutos en todo el mundial. 

Ambos equipos se disputaban ganar su 3era copa mundial. 






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jueves, 1 de diciembre de 2022

Hablemos de fútbol y las pasiones




Mi relación con el fútbol tuvo muchos altibajos a lo largo de mi vida. Desde chica elegí un equipo diferente al de mi familia, tal cual decidí muchas otras cosas diferentes a ellos en todas las restantes áreas. Parece que eso de forjar mi camino a mi estilo me acompaña desde siempre. Como tantas otras cosas con las cuales me apasioné y me entusiasmaba experimentar, me surgió compartirlas con otros. Logré que mi hermana también cambiara conmigo, al menos por varios años. Cuando nació mi hermano, la familia se disputaba convencerlo para alguno de los dos bandos. Nos estuvo llevando la contra a ambos al elegir un tercer equipo, solo para no complacernos durante un tiempo. Luego se puso de mi lado y mi hermana volvió a elegir el de nuestros padres. Pueden parecer datos irrelevantes, pero encuentro similitudes más allá de esta disciplina deportiva y compartirlas es el objetivo del presente artículo. Nada es casualidad, toda la información está resonando y replicándose en las distintas áreas de nuestra vida. A veces lo hace de formas bastante curiosas o divertidas


Tal cual sucedía en la casa, quizás por mayor cercanía de edad o similitudes de personalidades/gustos, mi hermano y yo coincidíamos en los juegos y en la cancha. Celebramos campeonatos y lloramos eliminaciones de copas, de la misma forma que fuimos juntos a recitales y escuchábamos la misma banda de rock. Hasta un día tuvimos una leve discusión con mi hermana, porque un 1ro de enero decidimos ir a la caravana de festejos por el centenario del club, en vez de a la mateada familiar de principio de año en la casa de ella. 


La vida fue pasando y cada uno también fue tomando distintos caminos. Solo mi hermana siguió el modelo de familia más similar al de mis padres, pero solo en estructura, ya que en funcionamiento ella logró darle un estilo mucho más amoroso y evolucionado. 


De nuevo volvía a diferenciarme al haberle perdido la pasión al fútbol. Dejé de ver los partidos del equipo, de ir a la cancha y hasta de ver los de la selección nacional. Fue como si esa llama se hubiese apagado y hasta dudé ver el mundial. 


Este mundial es diferente. Es el primero que no me encuentra con las ganas de hacer lo imposible por ver todos los partidos, llenar los resultados del fixture, ni preocuparme por si el trabajo nos permitía ver los partidos o había que faltar con alguna excusa. 


Llegué a plantearme si realmente tenía ganas de ver los partidos de la selección nacional. A pesar de las dudas, decidí probar con el primero. Me asombré de la calma que mantuve más allá de lo que iba sucediendo y de haber terminado con un resultado desfavorable. Ahí empecé a notar ciertas resonancias. Ya no me identificaba con un país, ni depositaba en 11 jugadores la responsabilidad de alegrarme o amargarme el día. El fútbol ya no era una cuestión tan trascendente, ni algo que nos hiciera los mejores ni los peores. Sin embargo, el entusiasmo no estaba del todo extinto. Había un deseo de esperanza por celebrar victorias y éxitos que este deporte me traía como oportunidad. Empecé a ver que las formas de hacerlo y vivirlo hacían la diferencia. 


Las pasiones a veces nos embalan tanto, que nos enceguecemos. Proyectamos nuestras ilusiones y frustraciones en esos objetos de adoración de formas desmedidas. Pero también esta selección, y específicamente Messi, me estaban enseñando algo nuevo. 


El nivel de expectativas cuando uno mantiene una larga racha de victorias seguidas aumenta tanto que hace que los demás empiecen a juzgar y comparar con demasiada liviandad sobre aspectos, que en realidad, desconocen o no les son propios. ¿Se puede decir que alguien es el mejor de la historia, mientras ésta sigue transcurriendo y no se tiene ni pistas sobre su futuro? ¿Si un equipo gana es el mejor y cuando pierde se transforma en el peor? ¿Un deporte en el cual se representan países está tan aislado de la política y las relaciones entre ellos? ¿No lograr ganar una copa es un fracaso? ¿Llegar a las últimas instancias dando lo mejor no vale nada? ¿Si el "mejor jugador de la historia del fútbol" (al menos así considerado por muchos) no gana todas las copas/torneos deja de ser tan talentoso por ello? ¿Se pueden comparar mejores o peores jugadores de un deporte de equipo, sin tomar en cuenta los contextos tan diversos en los que jugaban?... 


Estas preguntas me hicieron pensar las veces que en nuestra vida nos juzgamos de exitosos o fracasados por los resultados obtenidos en relación a las expectativas que teníamos previamente a dar el primer paso. Si no lo conseguimos tal cual esperábamos, pareciera no valer. ¿Llegar a más cantidad de metas es más importante que cómo vivimos el recorrido o la clase de persona que vamos siendo con tal de lograr esos objetivos? 


La definición de "importante" es relativa a cada persona, sus ideales y valores individuales. Pero más allá de ese detalle, es muy común que muchos compartan los mismos criterios. Si al partir de este mundo solo nos llevaremos lo vivido internamente de estas experiencias, ¿por qué sobredimensionamos tanto las metas, lo material o hasta lo logrado? Sabemos que entran en juego varios factores tales como: dejar una huella en el mundo, un ejemplo a seguir para otros, herencias para familiares, avances en alguna disciplina, etc. Pero para llevarlo a lo más simple, ahora los vamos a dejar de lado. Hay una cuestión natural y nata de evolución o superación personal constante que nos va llevando a impulsarnos en el camino. En realidad todos logramos mucho más de lo que podemos cuantificar. Ninguno se va con lo mismo con lo que llegó o menos que eso. Este simple aspecto podríamos valorarlo un poco más, ya que no es nada menor. Me parece que las cosas empiezan a sentirse mejor, cuanto menos nos medimos como personas ante los resultados que pudimos obtener. No somos lo que tenemos, ni lo que conseguimos. Cómo nos vamos sintiendo en el camino, el crecimiento interno personal y hasta lo que vamos aportando a nuestros entornos a cada paso; parecieran ser cuestiones mucho más trascendentales de lo que las solemos pensar y valorar. Disfrutar o sufrir el recorrido termina siendo más importante que la cantidad de metas alcanzadas. Es por esto que la euforia de lograr algo es tan pasajera, en seguida nos aborda la preocupación de lo que nos falta para llegar al siguiente logro. Siempre habrá una nueva meta en el horizonte. No es que por ello ni debamos intentar dar el primer paso. De nuevo repito, al menos según mi perspectiva, lo importante termina siendo cómo caminamos y no tanto el camino elegido (ni hasta dónde se llega). Es por esto que, en mi opinión, Messi no va a ser ni mejor ni peor futbolista por conseguir (o no) tener ése título que hasta ahora es el único que le falta. Su técnico actual lo expresó muy claro al tener la primer derrota del equipo: "Ni antes éramos los mejores, ni ahora somos los peores". Cada uno tendrá sus opiniones, pero me pareció muy curioso las presiones y demandas que le ponen a él como jugador y que nos ponemos a nosotros mismos para con nuestros recorridos. Todo resuena. 


Otra cuestión que noté es nuestra manera de confiar en nuestras capacidades para lograr aquellos objetivos. En los partidos: ¿cuántas veces confiamos en los recursos/habilidades que tiene un equipo para afrontar el desafío y cuántas creemos que depende más de la suerte, cábalas o hasta coincidencias? ¿Podemos disfrutar de verlos jugar, más allá de cómo lo hagan o el resultado, o estamos sufriendo nerviosos hasta el último minuto? Creo que esta cuestión es la que hace que no nos enceguezcan las pasiones: ¿Qué hacemos ante el miedo? Si podemos confiar y mantener la calma, disfrutaremos más lo que vaya sucediendo. Si al miedo le agregamos presiones, estaremos sobredimensionando los efectos de simples resultados. Las presiones más comunes son ideas sobre cómo debería ser el resultado/juego, qué pasaría si perdemos, etc. Son las mismas ideas que se disparan inconscientemente con un estado de ansiedad y nos pasean por los posibles peores escenarios catastróficos que nuestra mente pueda llegar a imaginar. Así como sucede con este tema, que quizás a muchos no les llame la atención siquiera, también ocurre en cualquier otra área de nuestra vida donde pongamos el foco de lo importante a lograr. Además, cuando eso depende de otros, en vez de ser algo en lo que uno tenga alguna posibilidad de accionar, se complica el panorama ya que esas presiones son masivas y hasta rozan la agresión, críticas desmedidas o toxicidad. Ahora todo eso cambia radicalmente en un segundo si el resultado lo consideramos "positivo" y esa misma distorsión gira su polaridad hacia ver a esos otros, que lograron lo deseado, como "héroes" o hasta "dioses". Son personas que terminan encajando en esos arquetipos del inconsciente colectivo y tienen que vivir lidiando con que todo el mundo que sigue a aquel deporte juzgue cada paso que dan y hasta les pueden llegar a demandar explicaciones y todo. Se van mezclando nacionalidades, rivalidades políticas/geográficas, expectativas, necesidad de atribuirse algún logro, excusas para celebrar algo, etc. y termina todo distorsionado. No estoy diciendo que sea algo bueno ni malo, son opciones de vivirlo. También se puede atravesarlo conscientemente y agradecerles valorando sus intenciones, dedicación, preparación/esfuerzo invertido, habilidades y talentos, etc. Como todo, dependerá de nuestra decisión personal de cómo vivir lo que nos pasa. 


Es interesante pensar que así como proyectamos nuestras ilusiones y emociones en un simple deporte; también solemos hacerlo con cualquier otra excusa, contexto o tema en nuestra vida. Es liberador tomar consciencia de eso y disfrutarlo por lo que es, un simple juego, en vez de vivirlo desde nuestras ideas. Al menos esa fue la forma que encontré para permitirme disfrutar del fútbol. 


La identificación para definirnos por lo que hacemos, nuestros gustos, lugares de nacimiento, logros, o similares; va llevándonos a autoexigencias y separaciones un tanto irreales o absurdas. Podemos aprovechar estas resonancias para elegir mejores formas de tratarnos, valorarnos, percibirnos y conocernos. Seguimos siendo la misma humanidad y casi todos vivimos procesos similares, expresados de formas diversas y únicas. Lo curioso es cómo la información resuena en nuestro día a día, dándonos múltiples oportunidades de hacernos conscientes de nuestra energía. 







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