Antes de compartirte algo sobre este apasionante tema, te sugiero pasar por nuestro canal de YouTube y ver el video relacionado. Puede serte muy útil si sos PAS (Persona Altamente Sensible), tenés dudas, o te interesa saber más sobre esta temática.
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Los PAS nos enfrentamos a diversos desafíos en un mundo como este. El mayor podría ser el prejuicio de muchos acerca de que la sensibilidad es signo de debilidad y que es algo que debemos tratar de no mostrar u ocultar. Como te contaba en el video, la alta sensibilidad es un rasgo de nuestra personalidad. Tiene implicaciones en nuestro sistema nervioso y cognitivamente nuestra forma de procesar la información que percibimos en tan grandes cantidades, es diferente a la de la mayoría que no posea este rasgo. En nuestro cerebro se activan algunas zonas más emocionales que racionales, más creativas y que nos permiten conectar fácilmente ambos hemisferios para llegar a una conclusión a la hora de resolver un conflicto. Esto puede implicar aportar una solución más rica en creatividad, originalidad y contemplando empáticamente el bienestar común de los involucrados; que las posibles soluciones más lógicas o racionales que aporten los que no posean el rasgo. Al estar acostumbrados a procesar mayor cantidad de información, solemos tener una gran capacidad de síntesis. O a veces, contemplamos aspectos más globales que a otros, a simple vista, se les pasa por alto. ¡Ojo! esto no significa que seamos especiales, superdotados, ni esas cuestiones. Sólo tenemos caminos más divergentes en nuestras redes neuronales que son diferentes al resto de la población. También nuestro mayor desafío proviene de poder estar en el estado de relajación necesario, para aprovechar estas cualidades más creativas y toda esa información extra que captamos del entorno más intuitivamente. Ante tanta información que nos llega más profundo, tendemos a sobrecargarnos fácilmente, y si no estamos muy conscientes de estas cuestiones, podemos abrumarnos emocionalmente dejando que la situación nos sobrepase, irrite o desborde.
Considerar sentir todo más intensamente como una debilidad, es una idea que no tiene ningún fundamento sostenido. Una cosa es que nos requiera mayores esfuerzos para saber lidiar con tantos estímulos que ingresan al mismo tiempo con tanta intensidad. Otra muy distinta es que por ello, y la intensidad de nuestras emociones, seamos más frágiles o débiles que el resto. Por el contrario, se requiere mayor habilidad para lidiar con tanto de formas asertivas. Si logramos estabilidad y madurez psicoemocional, por haber aceptado el rasgo de la alta sensibilidad (en vez de resistirnos y luchar contra ella), el permitirnos conocer nuestras cualidades, nos va llevando a desarrollar mayor inteligencia emocional. Nos aporta grandes aprendizajes sobre cómo sentir emociones bien intensas sin dejarse tomar completamente por ellas. No actuamos, ni pensamos desde esas emociones. Solo las transitamos y al bajar su intensidad, descubrimos pensamientos reprimidos o nuevas formas de afrontar esas mismas situaciones con mayor resiliencia. ¿En realidad ahora sí suena más a fortaleza, no?...
Es que la verdadera cuestión radica en no resistirse a una forma de percibir y procesar la información diferente. Conocerse o haber ido experimentando transformaciones personales profundas posibilitadas, precisamente, por las cualidades del rasgo de alta sensibilidad. Esto nos permite encontrar nuestras propias herramientas psicoemocionales para estabilizarnos y no sobrecargarnos tan fácilmente.
Si todavía no llegaste a descubrir tus verdaderas fortalezas internas, como PAS, te invito a leer algunos consejos que te propongo a continuación y a que te animes a descubrir tus riquezas internas; ya que son un gran potencial que habita en vos.
Consejos prácticos para PAS:
1) Acepta y valora tu alta sensibilidad. Reconoce las veces que por intuición actuaste con resiliencia, tus avances, capacidad de disfrute de la simpleza (es una gran virtud poder apreciar la belleza de lo simple), la gran habilidad de estar en armonía con el entorno, mientras que internamente sientes todo intensamente, la calma que puedes mantener en cualquier ambiente y como eso lo transmites, etc. También registra las veces que no asumes tu sensibilidad y que la escondiste o reprimiste (para no repetirlo).
2) Diario emocional. Registrar lo que sentimos nos permite canalizar las emociones en vez de retenerlas, tener tiempo a solas para ordenar nuestros pensamientos. Tomar consciencia sobre nuestro mundo psicoemocional para saber gestionarlo y conocerse nos alivia y relaja, para activar nuestra creatividad de cómo afrontar diferente las mismas situaciones que antes nos estresaban y ver cómo esa sobreestimulación nos agobia por no entendernos ni respetar nuestros tiempos.
3) Reconoce y sana las heridas del niño interno, o todas esas huellas que te dejó ser diferente a tu entorno y no haber sido comprendido ni valorado. Validar que no está mal ser altamente sensible es trascender esas heridas, aceptarse, amarse como se es y comprender que las actitudes de estrés y ansiedad venían del hecho de sentir la necesidad de protegerse ante un ambiente percibido como hostil. Te sirvió para sobrevivir, protegerte y te trajo todo este aprendizaje para conocerte y poder convivir con otros que no lo entiendan, sin sentirte atacado, ni ofendido por ello. Pero ya no son respuestas efectivas ahora. Cada uno percibe, interpreta y siente la realidad como es. No todos piensan y sienten con la profundidad que nosotros y eso no es malo, ni nos hace especiales. Simplemente cada uno es diferente. Tenete paciencia y date el tiempo que necesites para sanar esas heridas desde el amor propio. Se esos padres amorosos que necesitaste que te validaran como eras. No te abandones rechazando lo que sientes. Las veces que te rechaces, juzgues, invalides o te estreses entrando en ansiedad; son tus verdaderas oportunidades para acompañarte y darte esa validación que te merecés, siempre de forma incondicional a lo que sientas. Si te tienes a vos mismo y te validas, no hay ambiente hostil ni peligroso que pueda dañarte. Solo te dañas al no aceptarte y siempre estás a tiempo de hacerlo.
4) Cuando sientas que entras en crisis, date el tiempo de sentirlo hasta calmarte y relajarte. Busca un espacio a solas, concéntrate en la respiración, toma consciencia de que tu mente también va a un ritmo intenso y suele enroscarse fácilmente. No importa dónde estés, ni que estés haciendo, nada ni nadie es más importante que vos mismo y más en ese momento. Nadie es imprescindible. Respetate, valorate y escuchate, hasta que ése estado emocional pase. No intentes apurarlo, ya que entrarías en rechazo y ansiedad. Permitite expresar lo que sentís como lo vivís. Para aquellos momentos puede ayudarte mirar nuestros videos sobre: La autoobservación y la pausa para centrarse , Fluir sin resistencias o Vivir en el aquí y ahora
5) Reconocé que tenés todas las capacidades necesarias para ser tu mismo, tal cual eres, en cualquier grupo y conectar profundo con otros.
6) Para poner límites de lo que no nos gusta (o daña) sin culpas, sirve aceptar que no todos piensan, ni sienten como nosotros y hay que dejar de anticiparse con esas expectativas basadas en aquella tendencia distorsionada de que el otro va a reaccionar como esperamos, o como nosotros lo haríamos. Creemos que el otro percibe intensamente como yo, siendo altamente sensible. Al saber esta distorsión, no la damos por cierta. Cortamos esa tendencia a creer que el dolor del otro es la intensidad del sufrimiento que nosotros sentiríamos en su lugar y que sentimos responsabilidad o culpa de no hacer nada para evitarlo, si no lo ayudamos. Es saber que el otro es capaz de resolver sus conflictos, saber que no sabemos si lo que creemos es así; sino que es simplemente nuestra idea de ello y probablemente nos equivoquemos, porque el otro es distinto a nosotros. Quizás lo que pienses no sea lo que el otro sienta o necesite y haciendo eso nuestra emoción de dolor (que apropiamos por empatía al otro) baja hasta desvanecerse. Todas las emociones se desvanecen, si las dejamos fluir observándolas sin juicios ni rigidez. Fluir siendo responsable solo de mis estados, sabiendo que siempre pasan, si los acompaño y no reprimo. Y cuando me encuentre pensando desde el miedo y la necesidad de hacer algo para que el otro "no sufra", poner el freno de que ésa es solo mí idea, que es distorsión por mí profundidad, sobreempatía y alta sensibilidad.
7) Infórmate. Reflexiona profundamente, hasta encontrar tus propias formas de aceptarte como sos y de encontrar tu mayor fortaleza. ¡Merecés darte esa oportunidad! Si yo pude hacerlo, sé que vos también podrás, ¡Confiá más en vos mismo! 💖
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