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jueves, 24 de marzo de 2022

Siempre estamos decidiendo...


Hoy llegó a mí un reel que me inspiró la idea de compartirles la mirada numerológica y el enriquecedor análisis que nos puede aportar reflexionarlo. Empecemos por ver la imagen final en la que se muestra la principal idea con claridad:






Para que se entienda mejor, les voy a explicar brevemente lo que se está queriendo transmitir. Una persona escribe las fechas de inicio de las 1ra, 2da guerras mundiales y la de la actual Rusia-Ucrania. Se encuentra que, al sumar los números de los días (separando por números de dos dígitos), las tres fechas le dan el mismo resultado: 68. En la descripción del video se pregunta si "¿Será pura coincidencia?" y en la leyenda, que agrega mientras se ven las cuentas, escribe "ESTO ES ATERRADOR". 

Hecha esta explicación de lo que nos muestra el reel, pasemos a evaluarlo desde un enfoque numerológico. 

El procedimiento para obtener ese número de cada fecha que hace la chica del reel, no es el habitual de numerología, pero a pesar de las diferencias, cumple con el principio básico de ella. Para sacar la energía de un día se sigue con la misma lógica de suma y como en estas operaciones no se altera el resultado por el orden que elijamos sumar cada número, estamos llegando de diferentes formas al mismo resultado. Para que se entienda mejor, digamos que la persona del video hace una cuenta que desde la numerología se haría diferente, pero como ambas son sumas, el resultado final no se altera. 

Aclaremos un último detalle: el número final no sería 68, sino 5 pero decimos que es lo mismo, ya que el 68 se debería volver a sumar para dejarlo en un solo dígito (según el video: 6+8=14 y 1+4=5 mientras que en numerología sería: 24/02/2022 2+4+0+2+2+0+2+2=14 y 1+4=5) dándonos de ambas formas el mismo 5. Así que podemos decir que, si un numerólogo hubiese sacado la energía del día de estas tres fechas, habría coincidido indirectamente con lo que la persona nos muestra en el video. Las tres fechas son días de vibración 5. 

Podemos llegar a ver no sólo las cualidades de ese 5, sino que además por venir de un 14, nos está orientando hacia la necesidad de un nuevo comienzo de estructura o reconstrucción. El 1 es una energía que suele compararse con Aries (cuyo regente es Marte, Dios romano de la guerra) en la astrología por ser las del comienzo de ciclos, y si no están siendo expresadas en sus frecuencias más elevadas, pueden manifestarse en tendencias demasiado egoístas, individualistas, egocentristas, caprichosas, de mucha fuerza por querer imponer su camino, agresivas, impacientes y tercas. El 4 nos habla de construcciones que buscan su estabilidad en bases verdaderas o profundas, por eso es el número que nos habla de las raíces, familias de origen o mandatos familiares, tradiciones, instituciones, lo conocido o estable, los límites y la rigidez, lo lento pero seguro, de buscar asentarse y construir, de encierros o terquedades por no ser flexible a lo nuevo ni a los imprevistos o cambios (resistencias), etc. Entonces, el 5 que viene de un 14 es un número que ya nos muestra desde el comienzo esa lucha del 1 por romper lo estable del 4 en pos de algo nuevo. Nos deja ver esa resistencia de romper la estructura conocida, por lo que nos introduce ese nuevo comienzo, o ese 1 en sus tendencias más egoístas. Este 5 nos va a seguir hablando de cambio y libertad, pero lo va a hacer partiendo de esa dificultad o conflicto contenido en el 14, que no aparece, por ejemplo de un 5 que viene de otra suma (como lo sería venir de un 50 o un 23). Veamos ahora algunas cualidades de la energía 5, que como estuvimos analizando, se vuelve la gran protagonista del asunto. 

Comencemos por recordar que ninguna energía es buena, mala, ni mejor, o peor que otras. Todas son neutras y lo que solemos ver en ellas es a modo arquetípico, como un modelo de cualidades específicas que contienen. Podemos pensarlas como las distintas frecuencias de una misma vibración, como si fueran distintos diales en una radio. Algunas frecuencias son más densas o bajas y esto se suele interpretar como el lado negativo, oscuro o menos favorable de esa vibración. Las más altas, por el contrario, suelen ser entendidas como ventajas, beneficios, oportunidades, recursos y fuerzas disponibles a favor. Como los defectos y virtudes de una persona. Sabemos también que los defectos, al dedicarnos a superarlos, pueden volverse nuestras mayores virtudes (resiliencia) y que siempre tenemos todas aquellas opciones disponibles. Con los arquetipos de los números sucede igual. No hay nada definitivo ni determinante, mucho menos inevitable. Siempre me gusta aclararlo, ya que muchos, con ésta y otras herramientas de autoconocimiento (como la astrología), suele pensar que son las energías disponibles las que determinan los contextos y nuestras posibilidades, sintiéndose “condenados” por ciertos eventos que no pueden evitar ni hacer nada con ellos. Al menos yo, no comparto para nada esa forma de pensar estas herramientas y por el contrario, lo veo como un mapa que si nos interesa saber interpretar (o leer) nos puede servir para no perdernos en llegar a dónde realmente decidamos ir. Más adelante seguiremos especificando esta aclaración, ya que es hasta la que le da título a éste artículo y lo haremos aplicando lo que veamos de estos datos numerológicos observados. Así que continuemos. Entonces, ¿qué cualidades o frecuencias podemos encontrar en la energía 5? 

El 5 es una energía que se mueve y busca constantemente Libertad. Es el número de los cambios, las aventuras, el desapego, el comercio, la agilidad mental, la rapidez, los viajes, el turismo, la expansión, las revoluciones, la liberación, lo volátil o ligero y las negociaciones, entre otras cosas más. En sus frecuencias más bajas, esta energía se expresa de un modo bastante curioso y análogo a una guerra con sus implicancias. El 5 en su frecuencia más densa se vuelve tirano. El motor que lo impulsa a siempre estar buscando su ideal de libertad, lo puede llevar a querer imponerse a otros, y en pos de lograrlo descuida no pisotear las libertades ajenas. También hay quienes lo ven como dictador, ya que considera tan justa su causa, que suele no medir ni escatimar en los medios posibles por los cuales llevar a cabo sus fines. En éstas frecuencias la búsqueda de libertad se puede motivar por negaciones y huidas, más que por verdaderas necesidades o deseos genuinos. Es en estos casos una energía de mucha irresponsabilidad que estaría huyendo a comprometerse y al esfuerzo que le puede implicar quedarse demasiado tiempo quieta en un mismo lugar y por eso es de moverse constantemente hacia lo nuevo o lo que le sigue. En cuanto a sus habilidades para comercializar, agilidad mental y verbal para conseguir lo que se propone; este aspecto en baja frecuencia puede volverlo ambicioso, embaucador y ventajista. Pero en sus frecuencias más elevadas la búsqueda de libertad y cambio constante, se vuelven sus grandes motores de exploración y crecimiento. Una energía 5 bien encausada puede lograr la liberación de etapas retrógradas que venían causándole sufrimiento o estancamiento. También le otorga cualidades de emprender y comercializar internacionalmente productos o proyectos con mucho éxito. Le proporciona estar en movimiento siempre descubriendo algo nuevo, por lo que interesarse para seguir ampliando sus conocimientos o expandiendo sus experiencias hacia nuevos rumbos y aventuras. Le aporta la sabiduría necesaria para discernir cuando una etapa es mejor cerrarla desapegadamente, para continuar dirigiéndose hacia una nueva superadora. Todo dependerá de su nivel de consciencia sobre sus motivaciones internas y cuánto se conoce a sí mismo, ya que el gran desafío de ésta energía es: no autoengañarse con estar buscando libertad, cuando en realidad está huyendo, y de conciliar respetuosamente con los demás sin interferir en sus libertades o tiempos menos acelerados. Como vemos siempre termina dependiendo de uno mismo y cómo decida encausar estas energías disponibles; nunca al revés. 

Como último dato curioso desde la numerología les agrego una muy breve aclaración sobre ese número 68. No lo tuve en cuenta desde el principio, ya que desde el cálculo utilizado por este enfoque, no nos aparecería este número, si no su suma que nos da 14 y luego 5; o en caso de sumar números más grandes en la fecha un 32 y luego un 5. Pero es interesante aportar que un 68 se compone de estos dos dígitos que en su combinación nos muestran algo más. El 8 es el número de la fuerza, el infinito, el poder, la economía, la dominación o tendencia a controlar y a abusar del poder (en sus frecuencias más bajas). Es también la energía que se puede expresar como la más agresiva, ya que dispone de demasiada fuerza o carácter. Bien encausado nos proporciona la determinación necesaria para nunca rendirse, saber poner límites, la firmeza al defenderse, la soberanía o la autoridad. Es interesante que aparezca un 6 antes que fuerce a este 8 a moderar tanta energía disponible. El 6 es el número de la armonía y de la integración, el que más busca integrar las dualidades o solucionar conflictos. Aunque esto visto en guerras pueda parecer extraño de interpretar, si nos ponemos a pensar en mayor profundidad quitando juicios de "bueno o malo" y solo quedándonos con que son opciones, podemos ver que una guerra termina siendo una resolución o al menos posibilitándola al finalizar. Quiero expresar que no estoy para nada de acuerdo, ni mucho menos a favor, de llegar a estos extremos para resolver nuestros conflictos como humanidad. Solo me limito a hacer un análisis de observación (y no de posturas) al respecto de lo que estoy planteando. Entonces, decíamos que una guerra (a pesar de llamarla conflicto armado) no es el escenario que genera un conflicto inexistente; sino en sí, el que busca resolverlo. Se llega a una guerra con un conflicto que la precede y que se decide resolver de esa forma tan agresiva, dañina, despiadada y cruel. Por más que nos duela seguir viendo esto como humanidad, ese 68 lo vemos reflejado en la tendencia del 6 buscando apaciguar un 8 violento y abusivo. Nos termina llevando a ese 14 que redobla el desafío por las tendencias rígidas de un 4 que le cuestan los cambios y se resiste sosteniendo su estructura. Podemos ver ese 5 como liberación en su aspecto de resolución de conflicto, o como el tirano/dictador que pisotea la libertad de quien se le aparece en su camino, impidiéndole lograr sus objetivos. 

Ahora continuemos con lo que sería aún más interesante y útil de evaluar del video. La descripción que se pregunta si es pura coincidencia la vamos a dejar a un lado, ya que dependerá del criterio o percepción de cada uno. Veamos esa leyenda que aparece en todo el video y en mayúsculas: "ESTO ES ATERRADOR". Sabemos que puede ser una mera expresión, pero igualmente nos aporta más elementos para seguir teniendo en cuenta en esta reflexión. Nos permite un análisis sobre el aspecto más productivo de todo este asunto: ¿Qué puede estar implicándose en que otro día 5 comience una nueva guerra? ¿Somos presos de un pasado que nos condena a repetirse sin cesar? ¿Estamos siempre repitiendo lo mismo en nuevos contextos, o podemos evolucionar? ¿Qué elegimos como humanidad a la hora de resolver nuestros conflictos, siempre las mismas opciones; o tenemos más recursos disponibles? ¿Crecemos con lo que nos sucede, o repetimos lo conocido hasta naturalizarlo tanto, que ni nos asombre volver a vivirlo? 

Es interesante como un video nos permite disparar tantos puntos de análisis, que nos puedan servir para crecer en el camino. El hecho de que esté abierto a las interpretaciones de quienes les llega, también puede sernos positivo. Cada uno sacará sus propias conclusiones, pero no debemos olvidar que éstas y nuestras decisiones son las que aportan a ese colectivo que seguimos siendo como humanidad; a pesar de los países, idiomas o fronteras políticas. Sobre este punto es que me gustaría profundizar más y si les interesa una mirada aún más detallada, los invito a que lean nuestro artículo sobre Ser paz en tiempos de guerra o el video de Youtube homónimo, que les voy a dejar al final.

La información está ahí siempre disponible, como el aire que nos envuelve y nos permite respirar para seguir viviendo cada instante. Lo que decidamos hacer (o no) con ella, ya corre por cuenta de cada uno. En lo personal, no creo que existan las casualidades y el hecho de saber que nuevamente como humanidad caemos en esos lugares conocidos tan dañinos para todos, no debería sernos indiferente. Ahora bien, desde el lugar que a cada uno le compete es solamente que podremos aportar algo que de verdad contribuya a superar éstas obsoletas formas de resolver nuestros conflictos. La libertad individual implica responsabilidad, como la otra cara de una misma moneda. Para tomar responsabilidad sobre nuestra libertad, al ejercerla plenamente, debemos conocer primero nuestro verdadero lugar y el alcance de nuestro aporte a lo colectivo desde lo individual. Somos esa misma humanidad, pero no todos desde lo individual tenemos el rol social o político para decidir una guerra como resolución de un conflicto. Sin embargo, sí podemos ver qué conflictos internos reflejan esos contextos que vemos afuera. ¿Solemos también entrar en guerra con nosotros mismos, o con un otro que opina opuesto a nuestro pensar? ¿O usamos otros recursos nuevos, más conscientes, evolutivos y amorosos? Si no estamos pudiendo resolver de formas más pacíficas y amorosas para con nosotros mismos las situaciones conflictivas de nuestra vida cotidiana, no debería sorprendernos ver reflejado este aspecto a un nivel colectivo magnificado. A veces solemos olvidar que como es afuera es adentro, como es arriba es abajo y que todo está interconectado. Pero si lo recordamos (o hacemos consciente) se vuelve aún más evidente y hasta aliviador saber que siempre estamos en poder de decidir aportar a esa interrelación algo más enriquecedor. Si todo está resonando, nuestro aporte es mucho más importante de lo que creemos. Ahí está lo que alivia al saberlo, siempre podemos aportar desde nuestro lugar algo superador. La cuestión radica sobre ¿qué decidimos hacer con lo que nos pasa? ya sea como humanidad, pero más importante y previo, con nosotros mismos internamente. Es por esto que decidí el título del artículo refiriéndome a nuestro aporte. Siempre estamos decidiendo. A veces será a través de acciones y otras a través de formas de ver, pensar y hasta la actitud que elijamos tomar para enfrentar éste o cualquier otro suceso. Si vamos a negar o resistirlo, probablemente estaremos sacando ese lado más tirano del 5 que niega reconocer su responsabilidad para con esa libertad tan anhelada. La libertad no se pide, se ejerce; pero si esto se lleva a cabo sin su responsabilidad consecuente, estaremos pisoteando a los demás que nos vayamos cruzando por el camino hasta sin darnos cuenta. Seguramente por desconocer que nuestras decisiones en lo individual (y hasta cotidiano) afectan tanto a lo colectivo y a nuestros entornos más cercanos. Hacerse responsable de las libertades individuales no es depender de lo que un contexto nos demande (o podamos creer que nos lo exija), sino que implica ejercer nuestra habilidad de saber responder desde lo interno con mayor coherencia para con lo que tanto decimos no querer ver en ese externo. Si seguimos cediendo esas responsabilidades propias a un otro, viviremos en lucha o conflicto de lo que pensemos que debería estar haciendo diferente. Ahora bien, si retomamos nuestro poder personal de decisión y ejercemos responsablemente nuestras libertades individuales; no habrá nada externo superior a ello. Sé que a muchos les sonará ingenuo, pero pongamos un ejemplo. Ningún político puede pasar por encima de la voluntad bien reclamada y exigida de su pueblo. No solemos ver esto tan seguido, seguramente porque en las discusiones del pueblo cuesta encontrar una voz unificada y ahí es donde prevalece la impunidad política. Esto tampoco es nada nuevo de contar, es el famoso "divide y reinarás". Quizás me fui un poco del punto principal que me gustaría transmitir con este tema, ya que considero que para lograr unirnos como humanidad y decir basta pacíficamente a una guerra; habría que primero saber pacificar esos conflictos propios. Ser aportes de paz en esos tiempos de guerra. Aprender de los contextos para enriquecer nuestros entornos más cercanos con lo que vemos que en ellos falta o serviría más aportar. 

¿Qué se puede hacer más allá de cualquier contexto? Ejercer nuestro poder personal de decisión sobre qué hacer con lo que nos pasa, en vez de dejarse determinar por esas circunstancias externas. No somos víctimas de los contextos, somos la misma humanidad que los construye a cada paso o decisión que tomemos. Podemos quedarnos criticando como pobres sujetos presos de sus circunstancias "crueles" todo lo que vemos de mal o erróneo en el mundo, pero ¿sería la mejor opción? ¿No estaríamos desperdiciando nuestra mejor oportunidad de hacer verdaderos cambios y esta vez desde nuevos lugares, como por ejemplo, nuestro mundo interno o vida cotidiana? Acaso lo que nos molesta tanto, ¿no nos da la oportunidad de dejar de negarlo para reconocerlo, y de esa forma, decidir algo diferente para solucionarlo de una buena vez? Hace ya un tiempo hice un video sobre los enojos, en el cual me refería precisamente a esta cualidad. El enojo es fuerza. Es una gran cantidad de energía que hasta hace que nuestros cachetes se pongan colorados, o se nos note en la cara la necesidad de hacer algo en ese instante, con tanto que nos desborda. Esta energía bien encausada (tal cual sucede con los arquetipos de los números, especialmente del 8) nos da fuerza y firmeza para cambiar radicalmente algo que ya nos es intolerable. No es ni buena, ni mala. Solo es un gran impulso, que si sabemos aprovechar, nos puede servir de motor para lograr dar pasos más coherentes con nuestros verdaderos deseos. Solemos caer en descargarlo en otros, o hasta con nosotros mismos, cuando no lo entendemos en su aspecto más favorable. Del mismo modo, podemos trasladar esto a lo que venimos viendo del mundo (o la vida), que tanto nos molesta o indigna. Usemos esos motores hacia verdaderos cambios evolutivos desde nuestros lugares individuales y probemos que se empieza a reflejar como resonancia en los contextos colectivos. No tenemos nada que perder, siempre intentamos las mismas cosas que nos llevan a los mismos resultados. Es hora de ser más creativos. 









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