SOMOS SOL ☀️ | Blog de Crecimiento Personal y Autoconocimiento Espiritual

sábado, 20 de junio de 2026

El amor es siempre la respuesta, pero a la vez no siempre basta | Cultivar Amor Real


Crecimos absorbiendo mitos sobre el amor que, si los analizamos en profundidad, no son más que apegos y que por lo general generan vínculos disfuncionales. Y el concepto de amor que guardamos inconscientemente es lo más contradictorio a lo que el verdadero amor implica.


Imagen conceptual generada mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos


Primero aclaremos que hablaremos sobre los vínculos de amor, que no se limitan exclusivamente al amor romántico. Hoy les propongo revisar el concepto de amor que tenemos tan arraigado y si no conviene actualizarlo.

No solo aprendimos del amor a través de nuestras primeras experiencias como infantes con relación a nuestros cuidadores primarios (como los padres) sino que, como veníamos planteando en otros artículos, también lo absorbimos de lo que veíamos en nuestros entornos. Incluso en novelas, dibujitos, películas, series y hasta canciones nos la pasamos escuchando frases que implican significados como: "El amor todo lo puede", "Debo ganarme el amor del otro", "No merezco su amor", "Me van a amar por lo que doy", "Debo ser el niño bueno para que me amen", "Si verdaderamente me viera como me veo yo, ya no me amaría", "Amar siempre tiene un precio/costo", "Haría cualquier cosa por amor", "Necesito al otro para sentirme completo", "Se enamoraron y vivieron felices por siempre", etc.

Hay que saber reconocer que idealizamos el concepto de amor a tal punto que ya ni sabemos todo lo que le atribuimos. Porque además siempre incluyó el matiz de ser algo demasiado abstracto. De ahí la importancia de tomar la responsabilidad de revisar nuestros pensamientos.

Quizás para entenderlo mejor debamos nombrar algunos síntomas que evidencien que nuestra forma de amar debe ser reconstruida. Es el caso de reconocernos priorizando el bienestar y las necesidades de los demás por sobre las propias; si sos compasivo con otros pero demasiado exigente con vos mismo; cuando traicionas tus ideales/valores personales o tu intuición; cuando los vínculos a lo largo del tiempo te generan ansiedad o cansancio en vez de aportarte sostén, calma o disfrute; si estás sobreesforzándote sin oír las señales de burnout o pedidos de descanso de tu cuerpo; o si sentís que siempre te entregás en vínculos que no son recíprocos, que no te escuchan y no te nutren tanto como vos los nutrís (ojo con confundir las formas, porque a veces las demostraciones de cariño de los demás no son iguales a las nuestras); o si sentís que pedir ayuda es molestar; etc. Todas estas son señales de que primero tenés que atenderte y revisar tu concepto de cómo amar más sanamente.


Imagen conceptual generada mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos


El amor no es un sustantivo. Se cultiva y abarca más el plano de las acciones, la constancia y las elecciones.

El amar a un otro no se trata solo de responsabilidad y cuidado. También debe incluir un enriquecimiento espiritual recíproco de ambas partes en cada vínculo. Sería mejor pensarlos como equipos, compañeros o pares que tienen objetivos en común.

El amor no siempre basta porque los vínculos se construyen. Implican una inversión de nuestra presencia y tiempo, dedicación, el coraje de compartir, expresarse desde la autenticidad y fomentar una expansión constante que sea mutua. Es importante recordar este aspecto, porque de otro modo toleraríamos cualquier cosa en nombre del amor que sentimos por un otro. Y eso nos pone en peligro. Podemos llegar a ir en contra de nuestros valores más sagrados, nuestra integridad, e incluso nuestro crecimiento. 

Para hablar de un amor más real tenemos que tener en cuenta: la responsabilidad afectiva, la sinceridad, el afecto, la comunicación sana y asertiva, el respeto, que no trasciendan nuestros límites, que después de un conflicto haya una reparación (para favorecer a que los conflictos dejen de ser amenazas y sean oportunidades), si sabemos cómo nos gusta ser tratados y que nos quieran, si podemos identificar cómo creemos merecer ser amados y si nuestros vínculos están reflejando cubrir esas necesidades o estamos sosteniendo relaciones que no nos permiten satisfacer dichas expectativas. Además, de revisar si somos capaces de comunicarlo con claridad a los demás reconociendo cuáles son nuestros límites y haciéndolos respetar. O estamos siendo demasiado permisivos, conformándonos con menos para no romper ese vínculo, por apegos, miedos a la soledad o a los conflictos. En este punto es necesario que te preguntes qué opciones están a tu alcance ahora para resolver la molestia que sentís, si es que apareció alguna incomodidad al leerlo. Recordá que es normal no saber amar si nadie te enseñó, pero siempre estás decidiendo y podés tomar mejores decisiones en cada presente.

Debemos dejar de vernos como proyectos incompletos, que siempre nos falta algo por mejorar o que seamos un problema que debemos resolver. Es importante que podamos aceptar y validar todas nuestras facetas e imperfecciones. Y si decidimos mejorar que no sea desde el juicio ni la crítica, sino que sea para sentirnos mejor y porque nos sabemos capaces de evolucionar con la vida de una manera más amable y productiva. 

Todos merecemos recibir amor por quienes somos, en vez de tener que pelear por él o tener que ganarlo por cómo nos comportamos. Esa aceptación total y honesta es la que nos da la libertad de ser reales, en vez de buscar ser los "buenos". Y es la base de un amor propio tangible y cotidiano.


Imagen conceptual generada mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos


Amor propio primero, para ser más auténticos y poder amar más genuino a los demás
. Algunos actos de amor propio real pueden ser: invertir tiempo y dedicación en nuestro autoconocimiento; llevar un diario registrando nuestros sentires, prioridades (que además pueden ir cambiando con el tiempo), propósitos (si no viste mi video sobre el tema, después de leerme te recomiendo que le eches un vistazo acá) y pasiones; practicar rutinas de autocuidado; buscar maneras sencillas y prácticas de cumplirnos al menos un gusto cada día, en vez de postergarnos; plantearse nuevas metas e ir paso a paso de manera fácil y disfrutable cumpliéndolas sin prisas ni presiones; dedicarnos unos minutos en silencio para escuchar nuestra voz interna y a nuestro cuerpo, registrando las sensaciones que vayan surgiendo (sin juzgarlas, porque todas merecen nuestra atención y validación); hacer cualquier actividad creativa o artística o que nos entusiasme y que no hayamos intentado nunca antes; salir a caminar o a ir a comer solos; tomarnos minipausas de pocos minutos pero varias veces al día para descansar o bajar el ritmo; etc.

Atendernos tanto física, emocional y mentalmente siempre será un acto de amor propio. También lo es permitir aceptarnos sin juzgarnos, liberar toda carga del pasado y recuperar la alegría y la confianza en que podemos hacerlo mejor cada día.

No conozco mejor consejo que cultivar tanto ese amor propio para que luego desborde de forma orgánica en todas nuestras relaciones. Porque nos estaríamos aceptando en cada una de nuestras facetas, sabiéndonos acompañar desde la autenticidad y eso se traslada hacia cualquier lugar o vínculo al que nos movamos. Nos permite saber con mayor claridad cuándo establecer un límite, cuándo sostenerlo o qué pasos dar ante cada situación para sentirnos respetados y amados sanamente.

Y es la actitud de este estado de amor (que más que un sentir es un estado de consciencia) desde el cual podemos vivir. Y en este sentido, el amor está por encima de todo lo demás y siempre será la mejor respuesta.

Porque una persona que aprendió a vivir desde el estado de amor no busca dañar a un otro, ni tampoco permite las faltas de respeto y sabe poner los límites necesarios para sostener la vibración del amor más puro. Podrá enojarse y sentir otras emociones, pero siempre actuará decidiendo desde el amor. El mismo que nos hace elevarnos, generando espacios que permitan el crecimiento de uno mismo interconectado e intrínseco al crecimiento en común con los demás. Y es fuerza de creación y fuerza vital.


Si te gustó la reflexión dejame un comentario (a veces compartir lo que sentimos no sólo nos libera, sino que ayuda a que otros sepan que no son los únicos que se sienten así) y te sugiero seguir leyendo otros artículos relacionados, como este o este otro. Recordá ayudarme a llegar a más gente clickeando el botón azul de seguir que aparece en la columna de la derecha.


🔖 Si este tema o los que vengo compartiendo te interesan y querés profundizar más, podés contactarme para una consulta o asesoramiento personalizado, sumarte a mis actividades de autoconocimiento (como el curso online); o hasta chequear el Lalyverso Soleado acá. También acepto donaciones o colaboraciones para seguir apoyando lo valioso de mis propuestas, porque me ayudan muchísimo a seguir creciendo. ¡Gracias por leerme!💜🙌🏻


P. D.: Mención especial a las Dras. Ruth González y Dra. Sayra González (ambas profesionales de la salud mental en Puerto Rico) por inspirarme a escribir el presente artículo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Si te gustó la información o tenés algo que opinar al respecto, dejame tu comentario 🙌🏻💜

Leé artículos anteriores y si te gustaron compartilos 💕