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domingo, 14 de noviembre de 2021

💘 Cupido nunca existió. ¿Serán los vínculos un juego, o una obra de teatro?




La forma en que nos relacionamos con los demás podría verse tranquilamente como un juego o una obra de teatro. 


Tenemos roles, personajes con sus perfiles de caracterización bien definidos, dinámicas, escenarios, tendencias, triangulaciones, conflictos, tramas, desenlaces y muchos condimentos más para nunca aburrirnos... 


Todo esto probablemente, desde nuestra óptica egoica o inconsciente, es algo de lo más común y expresarlo como un juego (u obra) podría desatar una ola de dramatismo nunca antes vista. Pero como sabemos, somos mucho más que nuestro ego. También está nuestra resiliencia maravillosa que nos permite gozar del sentido del humor, tan sanador en algunos casos. 

La obra, o juego, es una interesante combinación de distintos factores como las proyecciones e identificaciones, tanto para con nuestras luces, como para con nuestras sombras. También hay quienes lo ven como espejos y a esas proyecciones como sus reflejos. Conocer a los personajes nos permite identificar aquellas veces en las cuales nos vinculamos con otros, desde éstas dinámicas más inconscientes. Muchas de ellas son las más familiares para nuestro niño interno, prácticamente serían sus memorias. Antes de adentrarnos en la divertida caracterización de los personajes, debemos nombrar cuál era la principal motivación de aquel niño que lo llevó a tener aquellas historias en su infancia. Todo niño busca obtener la aprobación de sus padres (o referentes) para sentirse aceptado e incluido en su grupo de pertenencia, y por ende, reconocerse querido. 


¿Cómo puede complicarnos todo esto siendo adultos? Muchas veces solemos actuar desde aquellas mismas motivaciones del niño interno, pero ni nos damos cuenta, porque se da de forma inconsciente para nosotros. Esas primeras relaciones y sus dinámicas dejaron asentada una base (o modelo guía) para todas nuestras relaciones posteriores. Lo que nos lleva a creer que valemos y merecemos (o no) el cariño de un otro, en base a obtener su aprobación, o buscar conseguir agradarle con lo que sea que hagamos y expresemos. Es ahí donde entran a jugar estos distintos personajes y los diferentes disfraces que puedan usar, pero siempre con el mismo objetivo común. Conseguir como sea ésa aprobación. Terminamos mendigando cariño y siempre buscándolo en un otro, por ende afuera de nosotros mismos, generando un vacío interno casi existencial y un apego o posesión muy fuerte a esos personajes, aún cuando en nuestro interior pulse algo totalmente distinto. Terminamos actuando desde la carencia de valor, la desconfianza y el miedo a perder esas aprobaciones, a no agradar, o a que no seamos lo suficientemente capaces de lograr conseguirlas y nos dejen de querer. Si esto último pudiera llegar a pasar, se nos suma el miedo mayor (que siempre está latiendo de base) a quedarnos solos. También se adhieren los miedos a sentirnos abandonados, rechazados, humillados, injustamente no reconocidos, traicionados y desamparados. 


Condicionar nuestro valor personal, siempre dependiendo de la atención o aprobaciones de un otro, no solo nos lleva a mendigar cariño. También nos impide ver que ya somos dignos de ser amados, aceptados y valorados, por ser tal cual somos. Al ignorarlo, se empiezan a dar todas éstas dinámicas que podríamos explayarlas jugando para reírnos un rato de dicha paradoja. Sí, buscando afuera lo que ya tenemos adentro, terminamos llevando las cosas a niveles ridículos y pagando costos desmedidos. Por lo tanto, veamos dicho aspecto más desde su lado cómico, que desde su parte trágica. 


Quizás les haya spoileado el final con estas descripciones, pero antes de empezar a ver de qué se trata todo esto, era necesario darle un marco de presentación al mejor estilo reglamento del juego planteando sus objetivos, o una buena introducción al guion de nuestra obra. Entonces, ya se habrán podido imaginar que los distintos guiones suelen tener casi siempre los mismos desenlaces: Insatisfacciones constantes, desvalorizaciones extremas y en algunos casos hasta se llega a cumplir el tan temido "quedarse solo". 






Empecemos por lo más interesante, las características principales de cada personaje. Vale aclarar que no suelen aparecer en un orden lógico, cronológico, ni siquiera de a uno por escena. Este detalle suele ser bastante caprichoso o aleatorio. Siempre que estén dispuestos a salir, entran en cualquier momento, solos o acompañados, teniendo mayor o menor protagonismo y hasta pudiendo aparecer tan solo por un par de líneas. 


Los personajes que gozan de mayor popularidad son: "víctima", "villano", "héroe o salvador" y "manipulador desde la culpa". En realidad, hay una triangulación entre víctima, villano y héroe. A veces, cada uno de ellos se pueden fusionar con "el manipulador desde la culpa" haciendo aún más confusas sus diferencias. Para que haya un víctima, tiene que haber un villano que lo someta y un héroe que lo salve o rescate. Esa es la triangulación más clásica. Sus motivaciones suelen ser bastante similares: dominar para no ser dominado (villano), ceder su poder para no asumir su responsabilidad (víctima) y siempre estar buscando alguien para salvar y ser considerado como el justo (héroe). Estas motivaciones son similares, al menos en dos cuestiones principales. 


La primera es sobreidentificarse con su rol, a tal punto que podríamos decir que se los come el personaje. El víctima va teniendo villanos en todas las áreas de su vida, el villano busca controlar a todos sus vínculos y el héroe se rodea de víctimas a quienes salvar para definirse como el bueno de la historia. Ninguno parece darse cuenta de la triangulación, ni mucho menos de que suelen alternar los lugares sutilmente, achicando las diferencias tan marcadas que creen tener. Un ejemplo de ello sería: el salvador para con el víctima, al defenderlo del villano, termina ejerciendo sobre él aquel mismo dominio del cual busca rescatarlo. La diferencia que suelen "decirse tener" es que el héroe lo hace por el bien de la víctima, a diferencia del villano, que solo persigue su propio interés a costa de éste. Quizás el que pareciera quedarse en su punto del triángulo sin moverse sería el víctima; ya que cede su poder personal, tanto a un villano para ser sometido, como a un héroe para ser salvado. Genera dependencia con ambos por igual, como si no fuera capaz de valerse por sí mismo o hacerse cargo, ni para bien ni para mal. 


La segunda similitud es que todos se disputan "ser los buenos" de la historia. El villano nunca se reconocería como tal, la víctima lo necesita y está ayudándolo con un sinfín de excusas para justificar la nobleza de sus actos. Al igual que el héroe, cuando dice estar ayudando al víctima a rescatarlo de las garras del villano, porque también lo cree incapaz de hacerlo por sí mismo. Por último; el víctima cree ser tan bueno que le cuesta poner límites para que no lo usen, abusen, ni se aprovechen de su “inocencia”. 


Ahora veamos al manipulador desde la culpa que suele disfrazarse o confundirse con los otros tres. Lo mueve la necesidad de estar reprochando y usando lo que le da a un otro, en función de su beneficio personal. Dicho de otro modo, no da puntadas sin hilo y todo lo hace por interés. Suele vivir demandando y reclamando deudas pendientes con una asombrosa habilidad y apoyado en su gran talento de tener una memoria privilegiada. Se acuerda tanto (y con lujo de detalles) que muchas de sus batallas son ganadas por ello, ya que hace dudar a cualquiera siendo tan hábil (como el mejor vendedor del mundo) para convencerlos. Es un experto en detectar los puntos más débiles o talón de Aquiles de los demás y de incluirlos en su infinito repertorio de argumentos. Cual mejor base de datos, o animal estudiando a su próxima presa, va recolectando toda la información de los otros para administrar luego en los momentos justos, casi con la astucia de un zorro. Muchas veces con sus técnicas variadas de manipulación desde la culpa, parece fundirse con la víctima, o hasta con el villano. Sus frases célebres en estos casos son: "con todo lo que yo hice por vos", "me duele que seas tan desagradecido conmigo", "después de todo lo que sacrifico por vos", "no me vayas a dejar solo otra vez, ¿no ves que no tengo a nadie más?", etc. Algunas veces, recurre a mandatos o lealtades (tanto familiares como sociales), como cuando pregunta dramatizando: "¿Cómo le vas a hacer esto a tu madre/padre/hijo/pareja/jefe/amigo?". Es todo un experto en crear originales argumentos que va actualizando constantemente (según cuáles le sean más efectivos para cada momento en particular). De este modo, ataca a varios frentes y trata de no repetirse en sus demandas o reclamos continuos. Y así va por ahí consiguiendo lo que necesita a través de sus talentos. También goza de un timming casi perfecto. Sabe aparecer cuando el otro menos se lo espera y parece más necesitarlo. Esto le da el perfecto camuflaje, o disfraz ideal, para que nadie conozca sus verdaderas motivaciones egoístas. Ante los demás lo hace parecer generoso, atento, amable y hasta desinteresado. Ninguno se imaginaría que puede pasar muchos años hasta cobrarse aquel favor. Es un personaje muy complejo, astuto y talentoso; que toda trama interesante no puede ignorar. Demasiado eficaz, exitoso y tentador para que un guionista, o un buen juego, no lo incluyan. Podríamos pensarlo como la evolución de aquel niño, que buscando entender las reglas de una familia, fue probando diferentes estrategias para conseguir lo que buscaba. ¿Cuántas veces consiguió lo que buscaba llorando? ¿Fue eficaz esa respuesta? Guarda ése registro, y con el tiempo, lo va actualizando. Como le costaba aceptar un NO como respuesta, ponía a su servicio toda la creatividad disponible para lograr cumplir aquellos caprichos. Esto es algo que todos hemos hecho de pequeños, llegamos hasta donde nos lo permitieron; pero el manipulador desde la culpa es una evolución distorsionada (o llevada hasta un extremo) de cómo moverse exclusivamente por interés. Está a otro nivel y esto lo vuelve demasiado atractivo para todo buen guionista. 


Antes de continuar con más personajes, debemos aclarar que así como todos se disputan el "disfraz del bueno"; quizás todos pasen (al menos por un momento) a camuflarse con el personaje de la víctima. Ya que un damnificado se vuelve predominante en cualquier relato. Para evitar confundirlo, tanto con su villano o con el mismo manipulador desde la culpa, podríamos recordar alguna de sus frases más trilladas. Las cuales son 2 palabras y 1 pregunta, que usa casi de muletillas y muchas veces hasta las combina con facilidad. Estamos hablando de: "siempre", "nunca" y "¿Por qué a mí?". Los ejemplos sobran, son demasiado populares, pero nombraremos algunas de sus frases predilectas, para los que todavía no los hayan reconocido: "siempre me hacés lo mismo", "siempre me tratás mal", "yo siempre último" "siempre soy yo el que me perjudico/sacrifico", "siempre me sale todo mal", "nunca tenés en cuenta mis sentimientos", "nunca te importo" (en variante de su famoso "no le importo a nadie"), "nunca me escuchás", "a mí nunca me salen bien las cosas", "¿nunca hago nada bien para vos?", "¿por qué me pasa esto a mí?", "¿por qué nunca puedo disfrutar nada?", "¿por qué siempre todo me sale mal?", etc., etc. También este personaje tan peculiar presenta una cualidad bastante curiosa. Está siempre buscando problemas; los atrae, necesita y hasta vive de ellos. Se regodea en ellos, los puede llegar a inventar y ver alguno donde nadie más pueda imaginárselo siquiera. ¿Qué es lo que lo lleva a problematizar todo, todo el tiempo? ¿Cuál es la ganancia de buscar tantos problemas? Sencillo: Es de ésta forma que consigue no hacerse responsable de las consecuencias de ningunas de sus acciones. Porque todos aquellos problemas siempre son generados (según él) por su villano de turno o las circunstancias que su agresor genere. Gana vivir desde el inconformismo necesario para continuar con sus quejas, los problemas imposibles de resolver y su sufrimiento. Busca ser aceptado, vincularse y agradar desde la lástima. Se pone el disfraz del "pobrecito" y lo usa hasta que se le desgaste. Es muy coqueto también, y como el manipulador desde la culpa, son los que más aman seguir cualquier moda de turno o tendencia. Ambos necesitan tener sus repertorios de argumentos constantemente actualizados para destacarse por ello y ver si consiguen así los papeles protagónicos mejores pagos. Se funden tanto con sus personajes; que anulan cualquier tipo de autoobservación, autocrítica e introspección. Cualquier personaje que le sugiera (a ambos), al menos exponerlo con alguna de estas cuestiones, es transformado en un nuevo villano que además (según ellos) carece de la empatía necesaria como para tener en cuenta su sufrimiento que están alardeando todo el tiempo. Pero esto les dura poco, tal como cualquier primera cita fallida, ya que huyen de mantener vínculos con los personajes más resolutivos que no puedan envolver en sus manipulaciones. No les ven futuro a estas relaciones y si alguien les pregunta por qué se cortó ese vínculo, aluden a que eran demasiado insensibles y vuelven a contar todo lo que les apena para generar que otros se compadezcan de ello también. 


Ahora sí continuemos con los siguientes personajes. Es el turno del "cuidador", el hermano gemelo del héroe. Los gemelos comparten varias similitudes como la motivación de hacer cualquier cosa (por más imposible que pueda parecer) con tal de sentirse necesarios e imprescindibles para los demás. Es su forma de buscar aceptación, cariño y agradar. Son especialistas en volver a los otros dependientes de su ayuda o cuidados. Tienen el mejor detector de necesidades (el cuidador) y de peligros (el héroe). Siempre están a la búsqueda de personas que no puedan valerse por sí mismas, para que dependan de su generosa ayuda y salvación. En el caso del cuidador, podríamos decir que sufre de "complejo de enfermera o madre adoptiva". Viaja siempre con una valija llena de muchísimos recursos, talentos variados, múltiples frascos de buenas acciones y de sabiduría sobre habilidades de cuidados, atención y protección. Siempre encuentra algún paciente, o hijo nuevo, a quien atender y poner bajo su protección. Estos suelen coincidir con las víctimas que "salva" su hermano, si es así, se van turnando en asistirlos. Cuantos más sean mejor, ya que más necesarios se vuelven. Ahí es cuando suelen fundirse también con el manipulador desde la culpa, ya que están siempre alardeando de sus buenas obras y generosidad. Como tantos otros, ellos solo se perciben como los buenos, altruistas, generosos, sensibles a las necesidades de la humanidad y siempre dispuestos a hacer cualquier sacrificio para lograr ayudar. Se ocupan tanto de los demás que se olvidan de cuidarse a sí mismos. Pueden llegar a olvidarse de dormir, comer, bañarse, o hasta peinarse, por salir a cubrir las urgencias de los demás. Gozan de una vista privilegiada. Siempre enfocada a detectar aquellas necesidades. Si conocen alguien nuevo, nunca dejan de nombrar la larga lista de acciones solidarias que hicieron en su vida. No lo pueden evitar, necesitan que se los vea como los buenos o generosos, pero sobre todo se definen (y existen) si se volvieron necesarios e imprescindibles para los demás. Son otros de los que se disputan el disfraz de buenos y terminan siendo el objeto más cotizado de la obra, o cualquier hilo conductor de una rica historia. Si entrevistáramos a cualquier elenco y les preguntáramos: ¿De quién es el disfraz de bueno en este guion? Todos, sin excepción, contestarían en primera persona. Cada uno desde su particular forma de justificarlo, o desde su amplio repertorio de argumentos y excusas; pero siempre llegando a concluir que solamente son ellos mismos. Un buen consejo, si te interesa en algún momento entrevistar a algún elenco, es que evites a toda costa los careos y entrevistas grupales. Este tema sale siempre y es tan sensible, que puede dividir mucho más que cualquier grieta política.




El siguiente personaje, quizás sea el menos querido, y se lo conoce por "el tomador". Es aquel que solo concentra su energía en recibir. Se diferencia del manipulador desde la culpa (aunque ambos siempre estén actuando por sus intereses personales primero) en que el tomador ni siquiera da algo, como para luego reclamarlo. Es también conocido como "el cómodo" y hasta algunos detractores lo denigran describiéndolo como parásito. Vive tomando de otros lo que necesita, en vez de conseguirlo por sus propios medios. Tiene grandes habilidades para aparecer en los momentos justos. Es el que siempre aprovecha cualquier muestra gratis, nunca dice "no" a lo que sea que le ofrezcan, suele estar justo en el baño cuando traen la cuenta para pagar y por lo general, anda siempre con su billetera vacía. Si por alguna razón alguien notara esta tendencia y le llegara a sugerir que haga su aporte, responderá amable y diplomáticamente, se hará el distraído, podría hasta fingir que lo interrumpe una llamada telefónica y al poco rato; desaparecerá superando cualquier truco de magia nunca antes visto. Si suele tener un poco de experiencia, sabe detectar aquellas situaciones mucho antes de que sucedan y prevenirlas huyendo con anticipación para seguir con su búsqueda del próximo oasis que drenar. No le gusta llamar la atención y parece bastante tímido, pero más allá de que pueda serlo, dicho detalle le permite que nadie note cómo está constantemente rompiendo el equilibrio universal de dar y recibir. Todo guion exitoso incluye historias donde el tomador y el cuidador suelen empatizar tan fácilmente, como cualquier amor a primera vista o flechazo. Así como se suele decir que la pareja del zodiaco es cáncer y piscis, por los pasillos teatrales o ambientes lúdicos, es muy común escuchar que el tomador y el cuidador están hechos el uno para el otro. Los únicos que podrían pelearles dicho puesto son el víctima con su héroe, pero algunos dicen que esto es incomparable, a causa de las tendencias de infidelidades continuas de la víctima (ya que pareciera nunca conformarse con un solo villano y mucho menos con un solo héroe). Otros suponen que quizás sea fan del poliamor. Dejando atrás cualquier comentario amarillista, todo guion exitoso o que persiga recibir buenas críticas, incluye estas parejas y sus complejidades. ¿Será también por el amplio porcentaje de fans de la víctima, que abundan en las audiencias? 


Ellos se identifican tanto con su personaje admirado, que también aman los conflictos y el drama de las obras. Aunque puede ser solo una tendencia actual, que en algún momento pase de moda o mute hacia otras versiones. Habrá que ir viendo con el tiempo... 


Por último, vamos a hablar de un cuarteto de amigos que siempre que se los incluye en un guion buscan (consciente o inconscientemente) agruparse o estar cerca al menos. Estos son: "el juez", "el perfeccionista", "el envidioso" y "el miedoso". Son inseparables y el centro (como el pegamento que siempre los une) no puede dejar de ser el miedoso. En realidad, el miedoso es un personaje tan carismático, que se entiende bien con absolutamente todos los demás de cualquier elenco sin excepciones. Es que resuena o empatiza con todos en algo. Veamos ejemplos: con el víctima comparte el miedo a no poder, con el villano el miedo a soltar el control, con el héroe el miedo a ser su propio villano, con el cuidador el miedo a no ser necesario, con el tomador el miedo a ser descubierto, con el juez el miedo a ser injusto, con el perfeccionista el miedo a equivocarse, con el envidioso el miedo a no tener y con otros miedosos el miedo a sentir miedo o el miedo a confiar. Es como el preciado disfraz del bueno, pero en su versión antagónica. Todos los personajes hablan y se entienden con cualquier miedoso, pero la mayoría de ellos trata de que nadie se entere de esta afinidad. Todos quieren apropiarse del disfraz del bueno y mostrarse con él, pero nadie quiere ser visto ni emparentado con un miedoso. Ninguno lo reconocería públicamente, mientras que todos buscan alardear de ser los buenos. Es otro detalle infaltable en una buena obra, por más paradójico que suene. 


Para describir al juez tenemos que decir que es muy fácil de reconocer. Presenta una conducta demasiado clásica e identificable. Siempre está con su dedo índice levantado (independientemente de a qué mano pertenezca). Vive juzgando a todos y a todo constantemente. Sus criterios o parámetros son duales. Sus favoritos son: culpable-inocente, bueno-malo, correcto-incorrecto y legal-ilegal. Pero tiene muchos más como: apropiado-inapropiado, verdad-mentira, lógico-ilógico, coherenteincoherente, entre otros. Luego de emitir sus juicios, tiende a sugerir los castigos más adecuados según sus parámetros, que él considera como verdades absolutas e incuestionables. Es un tanto soberbio y crítico de todos, menos de sí mismo. A veces choca con las ideas del perfeccionista o cuando emite sus sentencias contra algún villano, víctima o héroe. Es que los de esta triangulación suelen estar tan metidos en sus simbiosis, que les cuesta aceptar que alguien externo pueda siquiera opinar sobre ella. 


En cuanto al perfeccionista siempre está corrigiendo a todos, al mejor estilo de editor literario o corrector de una computadora. Es especialista en ver errores, fallas y todo lo que puede no funcionar en cualquier vínculo y escena. Sería también un gran analista de riesgo en una compañía de seguros. Comparte el mismo espíritu crítico que el juez, pero si no logran ponerse de acuerdo, o si se llegan a enfrentar en cualquier bando/careo, se terminan enganchando en largas y acaloradas discusiones sin sentido. Pueden batir el récord de las discusiones menos productivas más largas del mundo. Ambos se llevan muy bien con el envidioso, ya que éste también está juzgando o criticando a los demás, pero solo a los que tengan algún objeto o cualidad de su interés. A diferencia de ambos, el envidioso, puede llevarse bien con todos los que no le refrieguen algo que le gustaría tener, conseguir, o que le cuesta valorar que ya tiene. Tiende a ser bastante celoso o posesivo en sus relaciones y también demasiado materialista y superficial. Vive con una constante insatisfacción y un enorme vacío que le gustaría llenar, aunque la mayoría de las veces, prefiera no admitirlo. 


Analicemos un detalle que suele aparecer casi siempre. Los procrastinadores por excelencia de cualquier guion o juego, suelen ser el tomador y el miedoso. El primero por siempre buscar su comodidad a costas de que las acciones necesarias para ello, provengan o las realice un otro. Y el segundo porque todo miedoso le huye, hasta con pánico, a la acción. Es como su Kriptonita. Si un miedoso pasara a la acción confirmaría muchos de sus autoengaños, dejando al descubierto la falsedad de la mayor cantidad de sus miedos. Así que ambos se vuelven expertos en procrastinar, haciendo de la postergación de la acción todo un verdadero arte. 


Para terminar, debemos retomar lo dicho al comienzo. Casi todos los finales parecen bastantes predecibles, pero por eso no dejan de ser menos dramáticos. Insatisfacciones constantes, desvalorizaciones profundas, soledad, mucho conflicto y dolores de todos los colores. Al mejor estilo tragedia griega. Ahora bien, debemos aclarar que cuando ese vacío se vuelve tan grande e insoportable en algún punto, se puede llegar a una saturación de dolor y sufrimiento. Y aunque suene aún más trágico, en realidad suele ser la puerta de entrada o el punto de partida de un viaje de verdadera transformación bastante sanadora. Nos iríamos despidiendo de cada personaje con un ramo de flores y una tarjeta de agradecimiento. Podríamos ir cerrando con amor y gratitud (por tanto aprendizaje) todas aquellas historias, heridas y liberaríamos todas esas memorias de dolor, para reemplazarlas por nuevas de mayor autenticidad o lealtad para con nuestra esencia. Es posible que sea un camino de introspección y reconocimiento mediante la observación compasiva que nos vaya llevando a una reconciliación verdadera. Si este fuera el final, podríamos ver que todo aquello que tantos personajes buscaban siempre de los demás, tan solo era cariño, aprobación y valoración. Pero que nunca se habían dado cuenta que ya lo tenían todo y no les hacía falta salir a buscarlo, ya que aquel movimiento siempre terminará en sufrimiento. El vínculo que merece toda nuestra atención y prioridad siempre será, el más duradero y principal, el que tenemos con nosotros mismos. ¿Quién otro vive nuestra vida, más que nosotros? La clave va a estar en que sepamos desidentificarnos de esos personajes y nos recordemos que, porque en algún momento de nuestra vida ésas hayan sido nuestras historias y memorias, no significa que deban repetirse eternamente. Siempre estamos a tiempo de abrir el corazón, volverlo a intentar y reescribir guiones más plenos y felices. Si lo hiciéramos, estaríamos dejando de vivir de proyecciones que nos hacen relacionarnos a través de idealizaciones de los demás y terminan rompiéndose en mil pedazos con el tiempo. Nos permitiríamos tener conexiones más reales y genuinas. 


Muchas veces, todo eso que tanto nos esforzamos por darle a un otro, es lo que más necesitamos nosotros mismos primero; y esto nos lo puede recordar bien claro el personaje del cuidador. Buscaba siempre cuidar a todos los demás pero se descuidaba a sí mismo, ¿No estaría proyectando su necesidad de cuidarse en los demás? Si se hubiese dado cuenta, y logrado revertirlo cuidándose primero, la ayuda que hubiera salido hacia otros, quizás habría sido verdaderamente altruista. No la hubiese sentido necesaria e imprescindible para agradar a los demás. Incluso habría notado como otros también son capaces de hacer las cosas por sí mismos y no les tiene por qué tener ninguna lástima. Quizás hasta habría llegado a tenerles admiración, o haber podido aprender algo de ellos. 


Como en muchas historias, simples detalles, pueden cambiar cursos enteros de cualquier narrativa hacia nuevos horizontes; aportando además mucha más riqueza. 


Seguramente me quedaron algunos personajes afuera. De cualquier manera el material sigue siendo bastante extenso y lleno de puntos interesantes, al menos, para observar desde la óptica del espectador. 


Quizás la gran intriga de todo esto radica en saber: ¿Quién es el productor que paga, provee y permite todas éstas obras y juegos? Es el único que puede darle vida (o no) a todos estos personajes e historias. Quizás ustedes lo conozcan, o hasta pueda estar más cerca nuestro de lo que creemos...  









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