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domingo, 27 de septiembre de 2026

El poder de reclamar tu energía de vuelta


Aun cuando no seamos conscientes de ello somos un campo energético y electromagnético andante. E interactuamos con las vibraciones de nuestro alrededor.

Podemos sellarlo, protegerlo y mantenerlo fuerte, mediante vivir desde nuestro auténtico centro interno en alineación coherente y armoniosa. Lo cual implica muchas cosas como alinear nuestras decisiones a los valores personales elegidos desde nuestra libertad y empoderamiento real, más allá de ciertos estados emocionales que puedan surgir y siguiendo una dirección precisa que se toma desde una mente en calma y la mayor claridad posible.

En otros artículos les remarcaba la importancia de hacer foco en que no importa tanto lo que suceda, lo que nos llegue ni lo que estemos atravesando. Porque la clave radica en nuestro poder personal de saber decidir mejor cómo responder en vez de dejarnos llevar por impulsos que nos hacen reaccionar de maneras inconscientes. Quiénes estamos siendo en cada momento, desde dónde decidimos y si somos coherentes con lo que nos pulsa en el interior o estamos cediendo ante lo adverso o incómodo de las circunstancias. Por eso conocer nuestras verdaderas motivaciones internas nos da una llave invaluable en el proceso. 

Muchas veces estamos convencidos que queremos algo, pero no siempre vemos con tanta claridad el por qué y para qué lo deseamos tanto. Y se puede actuar desde el centro que se sabe completo y decide elegir expandir algo a través de una "excusa externa" o actuar desde la necesidad de completar un vacío que además genera un gran dolor y la eterna insatisfacción de jamás lograr llenarlo.

Por más consciente que seas de todo esto también tenés que saber que no siempre se logra sostener un estado vibratorio tan pleno el 100% del tiempo. Porque es todo dinámico, estamos en constante movimiento e interactuando con lo que nos rodea. Y por eso se vuelve más evidente la importancia de darle mayor luz, peso y presencia a nuestras decisiones, sin juzgar nuestros estados transitorios (especialmente a nivel emocional).


Nexo dorado entre recuerdos y tiempo
Imagen conceptual generada mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos

Si estás en este proceso de tomar consciencia de tu verdadero poder te habrás dado cuenta de que en tu pasado actuaste desde otros niveles, mayormente inconscientes. Quizás te vengan a la mente reiterados pensamientos que te generaron alguna culpa y a pesar de que lo hayas entendido mejor en el presente, vuelven a aparecer en los momentos más inesperados. Si ese es tu caso estás ante una oportunidad dorada. Sentate a observar qué emociones y pensamientos te dispara el recuerdo, no luches contra ellos, sentilos o pensalos sin juzgarlos y perdonate por no haber sabido responder mejor en ese momento (cada uno hace lo que puede o le sale según lo que tiene, puede, necesita o espera de cada instante o circunstancia con la que interactúa). Soltá lo que ya no está presente en tu energía actual, porque ya no requiere de tu atención. Y reclamá tu energía de vuelta de dónde sea que se haya quedado. Ordenale a tu campo que se restaure que el 100% de tu energía y poder estén enfocados en tu aquí y ahora para que se pongan al servicio de la dirección que vos elijas darle a tus próximos pasos.

Puede parecer un detalle mínimo, o un acto ingenuo, pero no lo subestimes. Tu verdadero poder radica en tus decisiones y cuanto más conscientes y convincentes sean, mayores efectos verás que te generan. Porque sos el que domina a tu mente y no al revés. Los pensamientos e ideas son volátiles y efímeros. Solo te afectan aquellos a los que le des el poder, el permiso o la desatención de dejar que perturben la claridad y la calma de tu momento actual, Por eso sólo nos molesta lo que en el fondo creemos cierto y lo demás nos pasa desapercibido.


Núcleo dorado recuperándose de recuerdos rotos
Imagen conceptual generada mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos

Tener dominio sobre tu mente y saber dirigir tus emociones te permite disfrutar de la paz de vivir desde tu centro cada preciado momento que la vida te regala, en vez de sobrevivirlo sufriéndolo o desperdiciarlo por estar distraído con el pasado que no existe más o el futuro que todavía no llegó y siempre te será incierto.

Si tu consciencia no está tranquila es momento de que ejercites más tu desapego. Sin darnos cuenta nos aferramos a lugares, personas, viejas identificaciones, sentimientos, mentalidades obsoletas o ideas que absorbimos de nuestros entornos por ni siquiera haberlas cuestionado bajo nuestro propio discernimiento. 

Quizás esos remordimientos que te carcomen por dentro solo requieren que sepas ver desde nuevas miradas la misma situación, te hables con mayor compasión y puedas perdonarte. Cada presente te regala la oportunidad de hacer las cosas distinto de lo que las hiciste anteriormente. Y si bien hay personas que pueden ya no estar a tu lado para que les pidas perdón o repares algún daño siempre podés perdonar la versión tuya que se sigue juzgando por no haber hecho mejor las cosas.

 A veces sirve ver el camino desde un panorama más amplio. Hay pasos cuyo objetivo principal solo era forzarnos a seguir avanzando. Porque delante nos esperaba mayor crecimiento y satisfacción, aunque desde ese paso previo el horizonte estaba nublado como para verlo.

Recordá que cuando eras chico no importaba tanto cuánto tardabas en aprender algo, como por ejemplo a leer, sino que siguieras con voluntad dedicándole toda tu energía. Tampoco era un error leer despacio, deletreando, tratando de asimilar cada palabra, sino parte de la misma preparación que después te permitió completar la escuela primaria.

No son errores ni fracasos, solo son pasos que te recuerdan que seguís avanzando. Y cuanta mayor dulzura le pongas a esa forma de verte "errando" más amoroso y compasivo será tu camino.

Si algo se te repite una y otra vez, no tenés un problema ni estás condenado. Probablemente necesites ampliar la mirada, encontrar nuevas perspectivas o solo tomar mejores decisiones. Pero eso se aprende gracias a tomar consciencia de que esos patrones te están hablando de algo más profundo. Todo se reduce a la relación con vos mismo y por eso toda tu energía debería enfocarse hacia tu centro interno. Desde ahí las cosas se ven con mayor claridad y el ego deja de intentar convencerte de que no podés hacer algo distinto.

Si sos demasiado mental o sobrepensás todo el cambio te conviene hacerlo por fuera de tu pensamiento. Mové el cuerpo, hacé algún acto artístico o creativo, canalizá esa energía sublimando tu dolor mediante formas que seguramente tu razón juzgue de tontas e inservibles. Escribí todo lo que te turbe en un cuaderno, no juzgues ni reduzcas ni una palabra por más políticamente incorrecta que sea, dejá que salga todo lo que te perturba y después cortalo con una tijera para tirar los fragmentos a la basura o quemalos. Hay gente que recomienda que al despertar se tenga un cuaderno y algo para escribir en la mesita de luz para descargar todo pensamiento y comenzar el día más liviano. Cada uno probará qué métodos le funcionan mejor, porque no todos somos iguales.

Lo importante es ponerte en movimiento, no frenar tu avance y reconectar con la paz del presente para vivir centrado. Porque desde tu centro interno tu poder se expande solo, tu consciencia te va guiando, la intuición te susurra hacia dónde ir y hacia dónde jamás regresar. Y especialmente todo tu campo se armoniza para disfrutar de cada experiencia.


Mandala dorado libre de recuerdos flotantes
Imagen conceptual generada mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos

Además, vas a ver que cuando vivís mejor cada presente ya no hay lugar para arrepentimientos ni reproches. Podés sostener tus decisiones, porque fueron tomadas desde una alineación y coherencia interna tal, que te permiten recibir y sostener lo nuevo a largo plazo.

En lo personal considero que si no nos acostumbramos a pensar desde nuestro centro la probabilidad de volver a elegir algo, que por más familiar que se sienta ya entendimos que no nos convenía, aumenta. Y entender esa diferencia, a veces demasiado sutil, es parte de nuestro proceso de saber elegir y tomar mejores decisiones.


Dejen sus opiniones en los comentarios, si les nace, o compartan el artículo con quien pueda estar interesado. También les sugiero continuar leyendo los siguientes artículos relacionados: El origen de nuestra autoestima: quién nos enseñó qué vale y qué no y No permitas que nadie te controle. ¿Cómo hacerse respetar sin drama ni elevar la voz y en tan solo 5 pasos?


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